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El primer ministro noruego pide responsabilidad y unidad para defender la libertad y la democracia

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El primer ministro noruego, el laborista Jens Stoltenberg, pidió hoy unidad y responsabilidad a sus ciudadanos para así defender la libertad y la democracia, en la ceremonia en recuerdo de las 77 víctimas del doble atentado del pasado día 22.

Stoltenberg animó a "luchar contra la violencia con todas las armas de la democracia" y apeló a cada noruego, sin tener en cuenta su origen o su religión, a emprender ese camino.

"Independientemente de dónde vivas, independientemente de a qué Dios adores, cada uno de nosotros puede asumir la responsabilidad, cada uno de nosotros puede defender la libertad. Juntos haremos una unión irrompible de ayuda, democracia y seguridad. Es nuestra defensa contra la violencia", dijo emocionado.

En el discurso que cerró la ceremonia, y que finalizó con el público en pie y aplaudiendo, Stoltenberg agradeció su papel a quienes ayudaron en las labores de rescate de los atentados, aunque admitió que existen muchas preguntas acerca de la actuación de las autoridades que deben de ser respondidas "para seguir adelante".

Dos horas antes, en la alocución al inicio de la ceremonia, el rey Harald V había defendido valores como la libertad, la democracia, la apertura, y la diversidad frente a la amenaza representada por Anders Behring Breivik, el ultraderechista autor confeso de los atentados.

El momento más emotivo de la ceremonia llegó cuando cinco actores noruegos fueron leyendo en alto los nombres de los muertos, mientras en la pantalla del escenario iba pasando una foto de cada uno, con el recinto apenas iluminado por pequeñas luces y en medio de un silencio sobrecogedor sólo alterado por algún llanto ahogado.

La ceremonia reunió a la Noruega oficial con los supervivientes y familiares de las víctimas, un día antes de que se cumpla un mes desde que Breivik explosionó un coche bomba en el complejo gubernamental de Oslo y luego perpetró una matanza en el campamento de las Juventudes Laboristas de Utøya, al sur de la capital.

Entre los más de 6.000 invitados, estuvieron los primeros ministros de los otros países nórdicos, los presidentes de Finlandia e Islandia, el príncipe heredero Federico de Dinamarca y la princesa heredera Victoria de Suecia.

También asistieron miembros de los servicios de salud y de rescate, así como otras personas que participaron en las tareas de ayuda tras los atentados del pasado día 22.

Artistas y músicos noruegos y de otros países nórdicos interpretaron un repertorio ecléctico y en el que dominaron temas emotivos, entre los que se intercalaron también vídeos con testimonios de supervivientes de los atentados.