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El primer ministro tailandés decreta el estado de excepción en Bangkok para poner orden

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El primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej, decretó hoy el estado de excepción en Bangkok y ordenó al Ejército restablecer el orden en las calles, el primer frente de una batalla que tendrá que librar también en los tribunales para evitar la disolución del partido gobernante.

Sundaravej recurrió al Ejercito después de que una persona perdiera la vida y otras 44 resultaran heridas en los enfrentamientos entre seguidores y detractores del gobierno provistos de palos, machetes, tirachinas, y también algunas armas de fuego.

Unas horas después de que la televisión anunciara el estado de excepción, la Comisión Electoral declaró culpable de fraude electoral al Partido del Poder del Pueblo (PPP), de Sundararavej, y recomendó su disolución al Tribunal Constitucional.

"Voy a intentar solucionar los problemas lo antes posible. Ésta es la vía más moderada para recuperar la paz en el país", dijo el mandatario, quien precisó que la medida está en vigor durante "varios días".

El estado de excepción, que no declara el toque de queda, permite al Ejército el empleo de la fuerza, le da poder para censurar la información de los medios de comunicación que "causen el pánico" o pongan en riesgo la seguridad del Estado, y prohíbe las reuniones públicas de más de cinco personas.

Tras la entrada en vigor del decreto, el jefe del Ejército, general Anupong Paochinda, descartó el empleó de la fuerza para acabar con las protestas de los manifestantes antigubernamentales y su ocupación de la sede del Gobierno, que asaltaron hace una semana.

El general Paochinda, quien el pasado fin de semana se mostró reacio a la idea de decretar el estado de excepción, aseguró que el Ejército no dará un golpe de estado, como ya hizo hace casi dos años para deponer al ex primer ministro Thaksin Shinawatra.

"Si los militares utilizamos la fuerza para dar un golpe de Estado, éste creará más problemas para todos", señaló el general.

En conferencia de prensa, el primer ministro, quien a su vez es titular de la cartera de Defensa, acusó de nuevo a la Alianza del Pueblo para la Democracia de no respetar el sistema democrático.

La alianza, que explota con éxito un mensaje de inquebrantable lealtad a la Corona en un país en el que la mayoría de la población siente un profundo respeto por el rey Bhumibol Adulyadej, es una mezcla de tailandeses ricos y pobres, unos demócratas y otros no, que persiguen el objetivo común de causar la caída del gobierno.

"No hay suficientes prisiones en el país para meternos a todos", dijo el ex general del Ejército y antiguo gobernador de Bangkok, Chamlong Srimuang, a los miles de partidarios de alianza tras conocer la entrada en vigor del estado de excepción.

Chamlong, subido sobre la tarima del escenario montado por los ocupantes del palacio, añadió que los partidos de la oposición advirtieron antes al primer ministro que la declaración del estado de excepción significaría su final como jefe del Gobierno,

"Los más que puede hacer es detener a los principales líderes" apuntó Chamlong, quien ya lideró en 1992 las multitudinarias protestas contra el gobierno pro-militar de entonces, y que concluyeron tras las muerte de medio centenar de manifestantes a manos de los soldados.

Sundaravej, veterano político de ultraderecha, tuvo una actitud paciente con los manifestantes hasta el pasado viernes, cuando su imagen salió perjudicada a raíz del intento de la Policía para recuperar el control de la sede del Gobierno.

Las protestas callejeras comenzaron el pasado mayo, cuando los seguidores de la alianza acamparon y montaron un campamento con su escenario, frente al edificio de Naciones Unidas, para denunciar al Gobierno, que tachan de corrupto, de desleal a la Corona, y de ser un títere al servicio del ex mandatario Shinawatra, ahora exiliado en el Reino Unido.

Apoyada por la elite conservadora y sectores del Ejército, la alianza, que explota la propaganda monárquica y nacionalista para ganarse la simpatía de la gente, pretende que el rey designe un Gobierno de transición.

Con el estado de excepción en vigor, el fundador de líder la alianza y propietario de medios de comunicación, Sondhi Limthonkul anunció que los manifestantes se dispersarían en las próximas 48 horas, aparentemente, sin ofrecer resistencia.