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El primer ministro de Zimbabue es optimista tras 6 meses de Gobierno de unidad

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Seis meses después de haber sido investido primer ministro de Zimbabue, Morgan Tsvangirai, confía en que su país no volverá a la profunda crisis económica ni al conflicto que ha caracterizado la nación africana durante los últimos 9 años.

En una entrevista concedida hoy a Efe en la ciudad de Mutare, al este de Zimbabue, Tsvangirai emanó optimismo y confianza.

"Es frustrante que algunos de los asuntos no se estén avanzando todo lo rápido que quisiéramos, pero en general creo que el Gobierno de unidad ha logrado ser estable y ha devuelto la paz al país", afirmó Tsvangirai.

Sentado a la sombra frente a las oficinas provinciales de su partido, el Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), el que fuera líder sindical dijo que había trabajado junto con el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, quien hasta el pasado mes de febrero había sido su principal rival político, para superar sus desavenencias.

"Creo que a nivel personal hemos intentado reducir el elemento competitivo que había entre nosotros y concentrarnos en intentar asegurar que este Gobierno de unidad no retroceda", asintió el primer ministro.

Tsvangirai superó a Mugabe en la primera ronda de las elecciones presidenciales en marzo de 2008, pero decidió no presentarse a la segunda vuelta, que se celebró tres meses después, por la muerte de varios de sus seguidores a manos de milicianos que apoyaban a Mugabe.

Tras varios meses de estancamiento político en Zimbabue, ambas partes firmaron en septiembre pasado un acuerdo para formar un Gobierno de coalición, y Tsvangirai fue investido primer ministro el 11 de febrero de este año.

Aunque varios miembros de la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) de Mugabe y del MDC de Tsvangirai han compartido ministerios durante los últimos meses, el primer ministro aseguro que la mayoría de los ciudadanos "están siendo muy positivos en cuanto a la dirección del país".

Según las condiciones del acuerdo, el Gobierno de coalición deberá prolongarse durante 24 meses para poder redactar el borrador de una nueva constitución y celebrar unas nuevas elecciones generales.

A pesar de su optimismo, Tsvangirai, que fundó el MDC hace 10 años, reconoció los peligros que todavía implican la unión de su partido con el ZANU-PF.

"Estoy preocupado por la gente que degenera y vuelve a adoptar posiciones partidistas", confesó Tsvangirai. "Debemos asegurarnos que no hay un retroceso de las reformas democráticas y que progresamos mientras nos dirigimos a unos nuevos comicios", agregó.

El primer ministro afirmó que las tensiones de los últimos meses no son una buena señal para que se celebren unas elecciones justas y libres dentro de un año y medio.

La semana pasada, la cúpula de la ZANU-PF atacó al MDC con acusaciones de que el partido no está consiguiendo que la Unión Europea, los Estados Unidos y el Reino Unido levanten las sanciones contra impuestas contra Mugabe, algo que Tsvangirai describió como "simple politiqueo".

Sin embargo, como señal de un aumento en la cordialidad de las relaciones entre los dos partidos que forman el Gobierno de Zimbabue, al menos dos de los altos cargos del ejército del país -ambos seguidores de Mugabe- saludaron a Tsvangirai en un acto público, algo que habían prometido no hacer nunca.

El primer ministro dijo agradecer el gesto: "Si todas las fuerzas del Estado trabajaran conjuntamente, tanto en el ámbito militar como en el judicial, político o parlamentario, entonces la gente de Zimbabue sería mucho más feliz".