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La primera escultura viviente de Gormley, sorprendida por un manifestante

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La primera escultura viviente del proyecto del escultor Anthony Gormley en la londinense plaza de Trafalgar, el ama de casa Rachel Wardell, fue sorprendida hoy por un manifestante que le usurpó su pedestal para escenificar una protesta.

Antes de poder encaramarse a la estructura para permanecer en ella una hora, como harán todos los participantes en la iniciativa, Wardell tuvo que esperar a que se apeara Stuart Holmes, un inglés de mediana edad que se subió para protestar contra el tabaco.

Holmes logró trepar a la base, rodeado de redes salvavidas, mientras Gormley pronunciaba el discurso de inauguración de su obra, que permitirá a miles de ciudadanos convertirse en "estatuas" durante cien días durante una hora cada uno.

Además de Wardell, que quiso participar para reivindicar el papel de las madres que no trabajan, ocuparán el pedestal de la plaza un enfermero que tal vez se desnude, una mujer soltando globos como parte de una apuesta benéfica y otra leyendo la Biblia.

El "plinto vacío" de la céntrica plaza londinense es una especie de pedestal que se quedó sin su correspondiente estatua ecuestre de bronce y que en los últimos años ha servido para que distintos artistas colocasen en él una escultura de su propia cosecha.

El ganador del último concurso fue el escultor británico Anthony Gormley, quien propuso que, en lugar de una escultura en el sentido tradicional, el podio lo ocuparan ciudadanos de a pie en turnos de una hora cada uno.

Un total de 2.400 personas elegidas al azar se subirán a lo largo de cien días al pedestal, sobre el que podrán hacer durante esa hora de efímera fama lo que les venga en gana, siempre y cuando no sea algo prohibido por la ley.

Entre los que se subirán el día inaugural al ascensor hidráulico instalado junto al podio está también un artista de 49 años llamado Mark Jordan, un hombre gigantesco con la cabeza rapada y tatuado que ha dicho que se colocará en una bañera llena de una mezcla de sangre aportada por sus familiares y amigos y simple líquido de color rojo.

Una madre de Newcastle quiere simplemente hacer calceta, una contable de la ciudad de Blackburn leerá la Biblia, un hombre del norte de Londres se vestirá de prerrafaelita, otro se disfrazará de pez para alertar de los peligros de la sobrepesca y un tercero aparecerá como un oso panda.

Y si alguno de los 2.400 elegidos falla por alguna causa, no hay motivo para preocuparse porque hay otros 15.000 voluntarios esperando que se produzca alguna vacante.