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El primogénito de Kim Jong-il está en contra de las dinastías hereditarias

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Kim Jong-nam, hijo mayor del líder norcoreano, Kim Jong-il, se ha mostrado en contra del traspaso de poder a una tercera generación, ante el proceso de sucesión abierto en su país, única dinastía comunista hereditaria de la historia.

"Personalmente estoy en contra de una sucesión familiar a una tercera generación", apuntó el primogénito de Kim Jong-il, de 39 años, en una entrevista con la cadena japonesa Asahi, grabada este sábado y transmitida hoy.

Kim Jong-nam perdió el favor de su padre cuando en 2001 fue detenido en el aeropuerto de Tokio con un pasaporte falso, con la supuesta intención de visitar el parque Disneyland.

Este domingo su hermano menor, Kim Jong-un, al que se le atribuyen 27 años, fue consagrado como heredero en uno de los mayores desfiles celebrados en la historia en Pyongyang.

En la entrevista, Kim Jong-nam, que desde su caída en desgracia vive entre Pekín y Macao, dijo que la decisión sobre la sucesión "fue tomada por mi padre" pero que no lo lamenta.

"Nunca he tenido ningún interés y no me importa nada", apuntó el primogénito del líder comunista norcoreano, quien a la vez deseó suerte a su hermano para que "pueda hacer lo mejor para el pueblo de Corea".

Es más, Kim Jong-nam aseguró estar "dispuesto a ayudar a mi hermano desde el extranjero cuando él lo necesite".

Este domingo, Kim Jong-il asistió con su hijo menor a un imponente desfile en Pyongyang, en presencia de medios extranjeros y con la televisión estatal en directo, con motivo del 65 aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte.

Kim Jong-un, al que se le atribuyen unos 27 años, fue nombrado hace dos semanas general de cuatro estrellas y miembro de la dirección del Partido de los Trabajadores, antes de que ese desfile lo consagrase ante el mundo como el posible heredero de su padre.

El régimen comunista de Corea del Norte está gobernado con mano de hierro por Kim Jong-il, de 68 años, desde el fallecimiento en 1994 de su padre, Kim Il-sung, "gran líder" y "presidente eterno" del país.

En agosto de 2008 Kim sufrió una apoplejía y desde entonces ha mostrado una figura cada vez más frágil y demacrada en sus apariciones públicas.