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"Es probable que no vuelva"

Óscar Pérez advirtió de los riesgos a su familia

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'Una vez más, la montaña nos ha robado el tiempo y nos ha puesto en nuestro sitio'. Al otro lado del teléfono, desde Huesca, a miles de kilómetros de Pakistán, Manuel Bara constata la ley de la montaña. Esa norma no escrita que, una vez más, ha hecho vanos todos los esfuerzos por rescatar a uno de los miembros de la Peña Guara, el club de montaña que preside. Como antes había sucedido con Toño López, en el Nanga Parbat; con Javier Escartín, Lorenzo Ortiz y Javier Olivar, en el K-2; y con otro miembro de la peña cuyo nombre se perdió para siempre en los Andes, Óscar Pérez se quedará en el Latok II, en el Himalaya paquistaní, donde yace desde el 6 de agosto.

De nuevo, la montaña pudo más, y la frustración que el grupo experimentó ayer de buena mañana, cuando conoció el revés de las previsiones meteorológicas 'Nos dimos cuenta de que, en vez de días, nos quedaban horas', apunta Bara se convirtió en desmoronamiento por la tarde. 'Jugábamos con plazos y se agotaron. Estamos abatidos, hundidos. Y nos iremos rompiendo más', admite el presidente de la Peña Guara. 'Aunque mantengamos la compostura, en el fondo se nos ha quedado un amigo, y eso es una putada'.

Durante estos largos días, desde que el pasado 8 conocieron la caída de su compañero, la entereza ha presidido los actos y las declaraciones de los miembros de la Peña Guara, montañeros curtidos, conscientes, como Óscar Pérez, del riesgo que asumía al aventurarse, junto a Álvaro Novellón, por el Latok II, una montaña apenas explorada. 'Antes de marcharse, Óscar ya advirtió a su familia: Si me pasa algo, no penséis que será como aquí y vendrán a rescatarme; lo más probable es que no vuelva', asegura Alfonso Uriel, colaborador de la peña.

'Nosotros, como él, sabemos que, en estas escaladas de alta dificultad, convivimos con el riesgo. Que te puede pasar algo así y que, si sucede, lo más probable es que no te puedan sacar', abunda Bara. 'Pero una cosa es la frialdad que requiere la situación y otra el corazón: tras todo el esfuerzo, retirarnos sabiendo que nuestro amigo está ahí para siempre es muy duro', añade.

Bara, junto a los vicepresidentes, tuvo que pasar por el amargo trance de comunicar a la familia la desesperada situación; y de verles las caras cuando, también ellos, asumieron que no había nada más que hacer. 'La familia avaló la decisión, pero fue muy duro. Estaba súper rota, deshecha', afirma Bara.

De nada les sirvió saber que su hijo y su compañero de cordada habían logrado hacer cima, antes de que Óscar se cayera, en la bajada. Eso, al menos, aseguran desde la PeñaGuara, que ignoró el dato hasta ayer, cuando se decidió a preguntarlo. 'Era lo menos importante', asegura Bara. La cuestión es que, como señaló Sebastián Álvaro a TVE: 'Librábamos una batalla contra un gigante y hemos perdido. La montaña no quiso'.