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"El problema no es la religión, sino su poder"

Autor de 'Antologia Laica'. Cree que el problema es querer imponer la fe a toda costa. "Eso es inaceptable"

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'El problema no es la religión, sino el poder político de la religión, querer imponer la fe a toda costa. Eso es inaceptable'. Henri Peña es uno de los autores de Antología Laica (Ediciones Universidad de Salamanca), un compendio de 66 textos, desde San Agustín a Giner de los Ríos, que busca 'hacer comprender el laicismo' y que ha sido dedicado a la memoria de Antonio Machado. Peña ha visitado España, invitado por la asociación Europa Laica, y ha conversado con Público.

Antología Laica ¿Desde cuándo existe el concepto de laicismo?

Surgió a partir de las luchas de emancipación de los hombres, cuando quisieron lograr el reconocimiento de la libertad de conciencia. El laicismo no surgió como hostilidad a la religión, sino a la imposición pública de la misma. En tiempos del nacionalcatolicismo, la Iglesia, en lugar de mantenerse como una opción espiritual, se impuso como un poder político. Entonces empezaron las diversas formas de opresión, como el Tribunal de la Inquisición. Una época negra de la Humanidad en la que se impedía la libertad de creer o no creer, como se vio con las condenas de Giordano Bruno o Galileo.

¿El problema estáen la religión?

'Me molesta que el clero intervenga en asuntos de la esfera pública'

El problema no es la religión en sí misma, sino el poder político que esta tiene.

¿Se puede defender el laicismo siendo creyente?

Evidentemente. El mundo no está dividido entre creyentes y no creyentes, sino entre los que quieren imponer su creencia y los que luchan por la estricta igualdad de trato de unos y otros. Eso no existe si en democracia se celebran ceremonias públicas con presencia de símbolos religiosos, porque una parte de la población goza entonces de más reconocimiento que la otra.

'En un país clerical sólo es libre la religión oficial; en uno laico, todas'

En España, ese debate está presente. ¿Cuál habría de ser la solución?

Una separación clara y sin ambigüedades entre el Estado y la religión. Mi libertad de no creer es la misma que la de otro para creer. El laicismo surge como ideal cuando los hombres se dieron cuenta de que, siendo creyentes, ateos o agnósticos, la conciencia sólo puede ser libre. El papel de los poderes públicos no es el de privilegiar la religión o el ateísmo, sino poner de relieve lo que es común a todos: la sanidad,la educación... Financiar con dinero público escuelas privadas no es normal.

En España, la tesis que se impone es la de contentar a todas las religiones y observar la participación del Estado tanto en misas católicas como en la ruptura del Ramadán o en celebraciones judías

La religión no debe tener el monopolio de la espiritualidad. Me parece escandaloso que el Estado quiera contentar a todas las religiones. El Estado no cumple su papel cuando utiliza dinero de todos los ciudadanos para subvencionar actividades religiosas. El laicismo no impide que existan las escuelas religiosas, pero estas debenautofinanciarse.

¿Qué le falta al laicismo para entrar de lleno en una sociedad como la española, en la religión tien un gran peso?

Yo no soy anticlerical, en absoluto. Pero sí me molesta que el clero intervenga en la esfera pública, como cuando llaman infanticidio al aborto. Cuando oigo a Rouco Varela [presidente de la Conferencia Episcopal] decir que el laicismo es casi fascismo eso es mala fe. Un país laico es donde las religiones son más libres, porque en unpaís clerical, sólo es libre la religión oficial.