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Los problemas serios de la banca en el ladrillo se sitúan en 176.000 millones

El Banco de España considera problemáticos más de la mitad de los activos de riesgo vinculados a la promoción inmobiliaria. Augura un final de año muy difícil para las cuentas de resultados de las entidades

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El panorama de negocio que el Banco de España dibujó ayer para las entidades financieras españolas es casi desolador, y eso que apenas tienen exposición a la deuda griega, portuguesa e irlandesa (6.000 millones en total). Los resultados seguirán bajando (si no llegan a pérdidas en algunos casos), la morosidad continuará subiendo, y los activos verdaderamente problemáticos relacionados con el ladrillo ya suponen el 52% del total de créditos concedidos a promotoras inmobiliarias y constructoras.

En total, 176.000 millones de euros entre créditos morosos o previsiblemente impagados en breve más activos inmobiliarios con los que se han quedado en pago de una deuda que el cliente no podían saldar. Para hacer frente a las posibles pérdidas que puedan tener en estos activos, tienen unas provisiones de 58.050 millones (el 33%). Si todos esos problemas se tradujeran en pérdidas, les causarían un severo agujero en los resultados (los 120.000 millones de diferencia), que se llevaría por delante a más de uno. Sin embargo, lo lógico es que sólo una parte se convierta en pérdidas reales, ya que parte de los créditos dudosos deberían pagarse y, además, los activos inmobiliarios en cartera se venderán en algún momento con lo que se recuperará parte de la inversión. En todo caso, los expertos advierten de que el otro 48% de exposición a constructores y promotores que ahora se considera a salvo (162.260 millones) puede unirse paulatinamente al grupo de activos problemáticos.

La morosidad en el ladrillo ha subido del 10,9% al 17,1% en un solo año

De momento, la cifra de morosidad de las promotoras y constructoras sigue subiendo y se sitúa en el 17,1%, frente al 10,9% de hace un año. Y el Banco de España está convencido de que seguirá creciendo. Frente a una subida tan pronunciada, la tasa de mora de los hogares ha descendido ligeramente en el último año, hasta situarse en el 2,44%, mientras la de las empresas no relacionadas con el ladrillo ha subido, aunque sigue en un moderado 5%.

En el crecimiento de estas tasas influye el descenso que están experimentando los saldos crediticios de todos los sectores, de forma que, cuanto menos crédito, más importancia tienen los dudosos, que además siguen aumentando (un 24,9% en total en el último año). Los créditos a hogares han caído un 1,9%; los de las promotoras y constructoras, un 7,2%; y los del resto de empresas, un 2,3%.

Precisamente por la necesidad de hacer nuevas provisiones para los problemas que puedan venir, el Banco de España advertía ayer de que esta hucha que hay que seguir dotando seguirá comiéndose en los próximos trimestres buena parte de los resultados que consigan las entidades. 'En los próximos trimestres dice el supervisor cabe esperar que el volumen de pérdidas por deterioro de activos [provisiones] siga siendo elevado, lo que, unido a la previsible evolución adversa del margen de intereses, configura un escenario difícil para las cuentas de resultados del sector bancario español'. Y, ante tanta dificultad, reclama a las entidades que continúen reduciendosus estructuras y sus costes.

El regulador admite que es más duro con las entidades que los europeos

Sin embargo, en medio de este escenario complicado, el organismo regulador recuerda que las entidades están paulatinamente incrementando su ratio de solvencia, que ya asciende (el de máxima calidad) al 8,5%. Es una cifra situada en el ratio medio-bajo de las entidades europeas, pero el regulador admite que es por una razón contable más que real. Y es una cuestión por la que ya le están presionando las entidades españolas para que introduzca cambios que impidan que, como ahora, estén en desventaja respecto a sus competidores europeos, como informó Público el lunes. El reconocimiento de la situación en el Informe de esta-bilidad financiera publicado ayer podría indicar, según dos entidades, que el organismo está dispuesto a suavizar sus normas, algo que les vendría muy bien para cumplir con las nuevas exigencias de la Autoridad Europea Bancaria.