Publicado: 05.08.2011 08:00 |Actualizado: 05.08.2011 08:00

¿Por qué se producen las erupciones volcánicas? ¿Es posible predecirlas?

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Los volcanes más grandes del mundo se encuentran por lo general asociados a zonas en las que una placa oceánica se hunde debajo de una continental, lo que conlleva una gran actividad volcánica y sísmica. En este sentido, el círculo de fuego del Pacífico concentra la mayor proporción de volcanes activos del planeta, aunque otras zonas como Islandia o Hawai son auténticos puntos calientes o hot-spots, aunque de menor intensidad y magnitud que los volcanes de otras zonas.

Los volcanes son puntos de la superficie terrestre donde tiene lugar la salida al exterior de material rocoso fundido (magma) generado en el interior de la Tierra, en zonas del manto superior o de la corteza terrestre, y ocasionalmente de material no magmático. Así pues, los volcanes son la respuesta a un conjunto de procesos geológicos, la culminación de largos procesos de centenares de miles a millones de años de duración, aunque parezca que se producen en pocos instantes.

Una erupción es la culminación de un proceso de miles de años, aunque parezca algo instantáneo

La causa de una erupción volcánica es el incremento de presión del magma. Sea cual sea el origen de ese incremento, tenderá a reequilibrarse con su entorno mediante la apertura de fracturas e inyección de diques o deformando la rocas de las paredes, llegando finalmente a la erupción en superficie.

Cuantificar el peligro volcánico es uno de los objetivos fundamentales de la volcanología moderna y para ello debemos combinar nuestro conocimiento sobre la dinámica de los volcanes con el conocimiento sobre su estado actual de actividad. La convivencia entre volcanes y personas es algo no solamente posible sino recomendable, ya que los volcanes, además de sus peligros, implican también innumerables beneficios. Sin embargo, debemos ser conscientes de la amenaza que representa vivir cerca de un volcán activo y tomar las medidas oportunas para minimizar el riesgo que ello comporta.

El problema de la predicción es estar preparados para entender los avisos que dan los volcanes

Determinar la peligrosidad volcánica es imprescindible para desarrollar una correcta planificación territorial y establecer planes de emergencia. Del mismo modo, es necesario conocer el estado actual de actividad del volcán y detectar con suficiente precisión y antelación cualquier desviación que este pueda presentar con respecto a lo que podamos considerar su estado normal. De esa forma podremos anticiparnos a cualquier reactivación y disponer del tiempo necesario para tomar las medidas oportunas en cada caso.

A diferencia de otros peligros naturales catastróficos como los terremotos, el conocimiento actual nos debería permitir aceptar que las erupciones volcánicas son pronosticables, aún cuando pueda ser incierto, y que, por lo tanto, nos podemos anticipar a sus efectos. El problema es si estamos preparados para poder entender los avisos que los volcanes dan antes de hacer erupción y si realmente hemos pensado de forma objetiva en cómo hay que actuar cuando suponemos lo que va a ocurrir.

A la primera parte de esta pregunta debemos responder mediante el conocimiento científico y desarrollo tecnológico para saber cómo funcionan los volcanes y para detectar cómo se preparan para hacer erupción. En este sentido, pues, es necesario disponer del conocimiento científico necesario para interpretar los datos que los volcanes nos puedan suministrar.

A la segunda parte de la pregunta debemos responder que dicho aspecto dependerá del grado de conciencia que tenga la sociedad que pueda verse afectada sobre lo que significa convivir con volcanes. Esto implica el desarrollo de planes adecuados de educación y comunicación, planes de evacuación, etcétera. Sólo así se conseguirá hacer frente de forma efectiva a la amenaza que representa una erupción volcánica y evitar que un fenómeno natural se convierta en un verdadero desastre.