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Proponen tratar el trastorno obsesivo compulsivo con electrodos

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La estimulación de una zona cercana a la base del cerebro ayudaría a las personas con trastorno obsesivo compulsivo resistente al tratamiento, según indicaron investigadores.

Sin embargo, el estudio piloto que contó con 16 voluntarios mostró una tasa significativa de efectos adversos, señaló el equipo del doctor Luc Mallet, del Hospital Pitié-Salpêtrière en París, en la publicación New England Journal of Medicine.

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) está causado por pensamientos no deseados que continuamente ingresan en la mente del paciente y generan repeticiones constantes de las mismas acciones o pensamientos, como una urgencia por lavarse las manos reiteradamente o una necesidad de dar vueltas a una cerradura un número determinado de veces a modo de ritual.

Alrededor del 2 por ciento de la población experimenta un TOC en algún momento de su vida.

El tratamiento con una psicoterapia cognitiva-conductual y antidepresivos falla hasta en el 40 por ciento de los pacientes, indicaron los investigadores.

El equipo de Mallet probó la estimulación cerebral profunda en una zona llamada núcleo subtalámico porque es una región que integra el movimiento, la cognición y los componentes emocionales de la conducta.

Los 16 voluntarios habían sufrido TOC durante al menos seis años y el tratamiento estándar no los había ayudado demasiado.

La estimulación de esa misma región del cerebro se utiliza como un tratamiento para el Parkinson desde 1997, dado que alivia algunos de los temblores observados en esos pacientes.

El equipo de investigación reveló que cuando los electrodos fueron colocados y activados, los voluntarios obtuvieron un promedio de 19 puntos en una escala de 40 que mide la gravedad de los síntomas. Cuando los electrodos se quitaban, el promedio alcanzaba los 28 puntos.

En una segunda escala, de uno a 90 donde la calificación superior indicaba una mayor mejora, los pacientes registraron 56 puntos cuando los electrodos estaban activos y 43 cuando no lo estaban.

Al ser desactivados los electrodos, los pacientes que habían mejorado revirtieron sus antiguas conductas, indicaron los autores.

Sin embargo, 11 voluntarios padecieron al menos un efecto secundario grave, incluidos cuatro casos que requirieron cirugía.

Uno de los pacientes sufrió hemorragia cerebral. Otros dos, incluido un joven de 17 años, desarrollaron infecciones que requirieron la eliminación de los electrodos.

Entre todos los pacientes en los que se activaron los electrodos, tres desarrollaron manía, dos sufrieron ansiedad, uno presentó movimientos involuntarios y otro padeció varias dificultades como no poder hablar claramente o caminar con propiedad.

"Por lo tanto, los beneficios de este tratamiento quirúrgico para los síntomas del TOC deberían sopesarse cuidadosamente con la posible ocurrencia de episodios adversos graves", concluyeron los investigadores.