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La propuesta de Brown de crear una tasa bancaria es rechazada por varios países del G20

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La propuesta del primer ministro británico, Gordon Brown, de establecer una tasa a las transacciones financieras internacionales, formulada en la reunión del G20 en Escocia, recibió el rechazo de varios países desarrollados para evitar que sea el contribuyente el que salga al rescate de la banca.

Brown pilló el sábado por sorpresa a los ministros de Economía y Finanzas del Grupo de los Veinte (G20, países desarrollados y emergentes) -reunidos en Saint Andrews- al proponer la fórmula de la llamada "tasa Tobin" como opción para amortiguar futuras crisis.

Según los expertos, países desarrollados como Alemania y Francia pueden apoyar esta tasa, pero EEUU y Canadá, así como el Fondo Monetario Internacional (FMI), se mostraron disconformes.

Brown presentó esta idea como el "mejor contrato social" con los bancos para que estén mejor preparados y tengan el capital necesario ante otras crisis que puedan surgir.

El primer ministro, cuyo apoyo ha bajado en las encuestas sobre intención de voto, fue acusado por los políticos de la oposición británica de buscar "titulares" que mejoren su situación.

Un portavoz del Partido Conservador, primero de la oposición y favorito para ganar los comicios generales de 2010, dijo que Brown sólo busca titulares porque el Tesoro admitió hace tan sólo seis semanas que la tasa Tobin no daría resultados.

El portavoz del Tesoro del Partido Liberal Demócrata (tercera formación del país), Lord Oakeshott of Seagrove, reconoció que el primer ministro quedó "humillado y aislado".

"Semanas después de que su propio Tesoro descartase la tasa Tobin, él se la saca de la chistera como un nuevo y desesperado truco", resaltó el portavoz liberal demócrata.

La oferta de Brown captó la atención mediática, pero el titular del Tesoro de EEUU, Timothy Geithner, manifestó a la cadena Sky News que la tasa "no es algo que nosotros estemos decididos a apoyar".

En su rueda de prensa al término del G20, Geithner, en cambio, no fue muy explícito sobre la propuesta.

Se limitó a señalar que es una idea que viene circulando desde hace tiempo y que EEUU está comprometido a asegurar que el coste de futuros colapsos financieros no recaiga en el contribuyente.

El titular de Finanzas de Canadá, Jim Flaherty, fue más contundente al afirmar que su país no quiere subir los impuestos.

"No estamos por la tarea de aumentar los impuestos, estamos por la de bajarlos", insistió Flaherty.

Para el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Khan, una tasa a las transacciones financieras internacionales no funcionaría porque son difíciles de calcular.

La ministra española de Economía y Hacienda, Elena Salgado, opinó que un eventual impuesto podría ser "una vía, pero hay otras".

Entre los países emergentes, el presidente del Banco Central de Brasil, Henrique Meirelles, consideró la tasa como "una propuesta más".

Recordó que Brasil ya tiene su propio sistema de protección ante una caída del sistema, pues los bancos contribuyen a un Fondo de Garantía de Crédito.

Según la propuesta de Brown, el nuevo "contrato social" podría adoptar la forma de un fondo especial, un seguro de cobertura bancario, una reserva de capital de las instituciones o una tasa sobre sus transacciones financieras internacionales.

Pero admitió que una iniciativa de este tipo tendría que ser coordinada a nivel internacional, aplicada en los centros financieros más importantes del mundo y no debería distorsionar el flujo de la economía.