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Prudhomme: "Un duelo paradójico entre Contador y Armstrong"

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El director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, se pasea acompañado del príncipe Alberto de Mónaco por las instalaciones en las que el próximo sábado se lanzará la carrera, que analiza en una entrevista con la Agencia Efe como "un duelo paradójico entre Contador y Armstrong".

Pregunta: Vuelven Alberto Contador y Lance Armstron, ¿es el Tour de los reencuentros?

Respuesta: Y todos en el mismo equipo. Me gustaría ser un ratoncito para ver lo que pasa en Astana. Tengo curiosidad por ver lo que hacen. Es paradójico que el gran favorito del Tour tenga sólo seis días para demostrar que es el líder de su equipo. Es como el duelo entre Bernard Hinault y Greg Lemond en el 86. Creo que todo se desvelará en Arcalis (primera llegada en alto), pero hasta entonces hay una semana en la que el viento puede hacer saltar el pelotón por los aíres si algún equipo se atreve a jugar esa carta.

P: ¿Con la perspectiva del tiempo se arrepiente de haber dejado fuera a Contador el año pasado?

R: No teníamos otra solución. A ningún organizador le gusta dejar fuera al vencedor del año precedente, pero había que proteger al gigante que es el Tour de Francia. Había intereses superiores. En cualquier caso, Contador es un señor elegante, nunca entró en la polémica.

P: Y este año la ausencia de Valverde,...

R: Era la única decisión posible desde el momento en el que el Tour pasa por Italia y que el ciclista está sancionado en Italia. No me planteo otra posibilidad. Creo que los responsables del Caisse d'Epargne son gente de palabra.

P: ¿No tiene miedo de que con la vuelta de Armstrong retorne también la polémica sobre el dopaje?

R: Lleva consigo la sospecha y él es consciente. Es un personaje fuera de lo normal, en algunos países es más que una estrella, es un héroe que superó un cáncer. Creo que está fuerte y lo demostró en el Giro de Italia, donde acabó décimo quinto y fue ascendiendo en potencia. No ha venido a hacer de figurante. Por eso creo que su retorno es bueno para el Tour. Tenemos a un Alberto Contador que viene de ganar las tres grandes vueltas frente a un ciclista carismático, potente, inteligente y que, además, está en su equipo.

P: ¿El Tour prefiere el carisma de Armstrong a otros vencedores menos mediáticos como el del año pasado, Carlos Sastre?

R: El carisma es importante, pero me gustaría decir que Sastre fue un gran ganador que lleva en sí la cualidad que ha hecho la leyenda del Tour durante cien años: la humildad. A los que piensan que es un ganador pequeño, les doy cita en tres semanas.

P: Volvamos al dopaje ¿le molestan todos los libros, confesiones y declaraciones que salen estos días sobre el dopaje?

R: Me parece curioso que todo el mundo que tiene algo que decir espere a junio para decirlo. Se ha convertido en una tradición. Utilizan el impacto mediático del Tour para su beneficio económico. No les presto más atención.

P: ¿Se está ganando la batalla contra el dopaje?

R: Creo que ahora la gente es más consciente que el ciclismo hace más que otros deportes para luchar contra el dopaje. A los ciclistas se les exige más que a otros deportistas y lo aceptan porque son conscientes de que hay que reconquistar la credibilidad. Como somos los que más buscamos, somos los que más encontramos. Pero estoy de acuerdo con el presidente de la Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje (AFLD), Pierre Bordry, que dice que la mayor parte del pelotón no está dopado.

P: ¿Y eso llega a la opinión pública?

R: Poco a poco pienso que si. Me molesta que se reduzca el ciclismo sólo al dopaje. Es profundamente injusto. Durante años hemos hecho un gran esfuerzo para deshacernos de los tramposos. Ahora, parece que quieran tomarla también con los que corren limpios. Es posible que la cultura del dopaje sea más vieja en el ciclismo que en otros deportes, pero también lo es que hemos hecho un esfuerzo mayor.

P: ¿Puede que la gente piense que en el ciclismo el dopaje tiene más influencia sobre el resultado final?

R: Quien piense que el ciclismo es sólo pedalear se equivoca. Hay una gran parte de técnica y de táctica, pero quizá se ve menos en televisión. Cuando ves a los muchachos lanzarse en el descenso de un puerto a 90 por hora es espectacular. Tengo en la retina las imágenes del año pasado de la caída de Oscar Pereiro y doy gracias a Dios de que todavía esté con nosotros.

P: ¿Está perdiendo el ciclismo la batalla contra otros deportes?

R: No lo creo. Más allá del fútbol, que lo aplasta todo, creo que tenemos nuestro hueco junto a otros eventos. Es verdad que en España el tenis está ahora de moda porque son una potencia. Pero nosotros tenemos la obligación de unir el deporte de alta competición y la práctica diaria de la bicicleta, que cada día está más extendida y que se pondrá más de moda porque es ecológica. No hay temor por el futuro. Cada vez se andará más en bicicleta y la competición vendrá por si misma.

P: ¿Salir de Mónaco es especial?

R: Siento en los ciclistas un gran orgullo de estar aquí, y ese orgullo también lo sentimos nosotros como organizadores. En los tres últimos años hemos salido de Londres, la gran capital, de Bretaña, el terruño, el retorno a las raíces, y el prestigio y el glamour lo pone Mónaco. El recorrido del Tour de 2009 tiene un poco de todo, ciudades de gran prestigio como Mónaco, Marsella, Barcelona y París, pero también pueblos pequeños. El conjunto hace el Tour de Francia, que tiene que estar hecho para todo el mundo, vivas donde vivas. El Tour debe ser universal.

P: ¿Y el final en el Ventoux?

R: También es especial porque es diferente. Los ciclistas tendrán menos referencias.