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De la psicomagia a la psicomúsica

El hijo de Alejandro Jodorowsky publica su primer disco

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Hay personas a las que no les ha quedado más remedio que ser artistas. Lola Flores, por ejemplo, pero también Adanowsky. Bajo este nombre de vodka barato se esconde en realidad Adan Jodorowsky, hijo del prestigioso escritor y psicomago Alejandro Jodorowsky. [Inciso: la psicomagia es una técnica de sanación espiritual inventada por él mismo].

Su hijo, un joven de 28 años con buena percha, prefirió la música a la magia para curar los males del alma, que suelen ser muchos y variados. 'La música siempre ha sido un motor para abrirme, lo necesité. De niño estaba muy cerrado, no expresaba mis emociones hacia la gente. Por eso, al principio subirme a un escenario fue muy violento. Ahora estoy más liberado', confiesa en un céntrico café madrileño.

El músico acaba de publicar El ídolo (El volcán, 2009), un disco que editó en Francia hace un par de años él vive en París y que ahora llega a España con algunas modificaciones. 'La verdad es que no estaba contento con la versión francesa. No quería cantar en francés, sino en español. Lo hice en francés porque estaba en París', sostiene el artista.

No se fíen de este hombre

Hay que tener cuidado con Adanowsky. Su disco contiene una docena de canciones rock a las que imprime su sello personal: íntimo, sarcástico, sensible, sensual y cabaretero. Como un Bunbury sin tanto aspaviento. Y mucho más concreto, claro. Pero no se fíen. En directo, el artista se transforma y monta unos espectáculos de cuidado. 'En París toqué mucho en directo. La gente me decía que el público se iba a cansar, pero al final se empezó a hablar de mí porque en mis conciertos había de todo: lucha libre, boxeo y striptease', recuerda el músico.

Adanowsky decía antes que se sentía liberado. Es posible que se refiriera a esto: 'Quiero hacer lo que me dé la gana, sin ponerme límites. Uno tiene miedo de lo que va a pensar la gente, pero yo no quiero caer en esa trampa. Si quiero bajarme los pantalones, sacar la verga y masturbarme en escena, lo voy a hacer. Y no me importa lo que va a pensar la gente, porque es mi problema. Si me odian, me odian y es mi problema'. No es palabrería: acto seguido confesó haberlo hecho en alguna ocasión.

Sus conciertos tienen tanto de música como de circo. Adanowsky ha enseñado el culo, se ha bañado en sangre e incluso llegó a meterse en una tinaja llena de leche al grito de '¡Mamá!'. Por algo se va de copas con Marilyn Manson cada vez que el norteamericano toca en París. Sin embargo, no conviene mirarlo por el lado frívolo: 'Mi música no es sólo diversión. Los conciertos son divertidos, pero mi música es algo muy profundo, es el grito del alma y del corazón. Me gusta poner humor y ser sarcástico, pero detrás de eso hay un mensaje fuerte'.

Lo hay. El ídolo es la primera parte de una trilogía que ya tiene una línea argumental establecida. 'Es la historia de un personaje, de Adanowsky. El ídolo es el estado sexual y emocional, el segundo disco será el estado intelectual y el tercero el corporal y material. Como yo en la vida soy un poco esquizofrénico, pues es como soltar esos tres personajes que tengo dentro de mí, es como una terapia', concluye. ¿Será esto la psicomúsica?

El día que james brown le enseñó a bailar

Tenía seis años cuando conoció a James Brown. Un amigo de su hermano mayor le llevó al backstage del concierto que el rey del funky daba en París. 'Me metí entre sus guardaespaldas para enseñarle mis pasos de baile. Él se rió y me enseñó cómo hacerlo mejor. Fueron cinco segundos, pero muy simbólicos y muy intensos'.

Los primeros acordes con george harrison

Adanowsky recuerda el día en que un señor le enseñó a tocar las guitarra. 'Había una guitarra en su casa y me enseñó a poner Mi, La y Si. Luego me enteré que era George Harrison'.

Cómo sacar tajada de ser hijo de...

La hoja promocional del disco tarda tres líneas en decir que es hijo de Alejandro Jodorowsky. 'Lo hago para para atraer a los medios. Y ha funcionado. Por supuesto que ser hijo de Alejandro Jodorowsky lo pone más fácil, sería hipócrita decir lo contrario'.