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El PSOE evita a toda costa la confrontación con la Iglesia

Laicos y cristianos críticos exigen al Gobierno una respuesta más firme a los reproches del Papa

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Un día después de la marcha de Benedicto XVI, sus palabras denunciando un 'laicismo agresivo' en España o recordando el papel 'en el hogar' de la mujer continuaron resonando en el debate político y social. Y, por muy difícil que pudiera parecerle a Rat-zinger o a su hombre fuerte en España, el cardenal Rouco Varela, quien ayer denunció 'una resurrección del laicismo radical', tanto el Gobierno como el PSOE evitaron a toda costa la confrontación con la Iglesia.

Lo hicieron el vicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, en su despacho con el pontífice en Santiago y el propio presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, en Barcelona. Y más aún: el Gobierno aseguró la plena colaboración en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, así como el retraso 'sine die' de la Ley de Libertad Religiosa.

Leire Pajín criticó indirectamente las palabras del rol de la mujer con el hogar

Ayer, Rubalcaba apuntó en Bruselas que 'las discrepancias son obvias' entre 'la sociedad española' y la jerarquía católica en cuanto al 'matrimonio homosexual o el aborto', pero que ese conflicto entra dentro de 'las reglas de juego'. Sobre las palabras del Papa, opinó que 'seguramente no pasarán a los anales de la mejor diplomacia vaticana', informa Daniel Basteiro.

La tesis fue reiterada, una y otra vez, por el secretario de organización del PSOE, Marcelino Iglesias, tras la reunión de la comisión ejecutiva federal. 'En muchas de las cosas que ha dicho, estamos de acuerdo y hay algunos matices en otras cuestiones', declaró. Iglesias subrayó en varias ocasiones su 'respeto absoluto' por las opiniones de Benedicto XVI.

Rouco Varela alerta sobre 'una resurrección del laicismo radical'

Ningún miembro de la dirección del partido ha planteado que el Gobierno debería haber sido más contundente en la respuesta al Papa, más allá de recordarle, como hizo Zapatero en su encuentro con Ratzinger, que España es un país aconfesional. Ayer, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, se limitó a emplazar a la jerarquía católica en España a preguntarse 'por qué' cada vez tiene menos seguidores y a hacer 'un poco de autocrítica'.

La postura del Ejecutivo también fue de silencio y respeto. La única en salirse del papel fue la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, quien en declaraciones a la Cadena Ser criticó de forma indirecta las palabras del Papa sobre la mujer. 'Hace muchos años señaló que las mujeres de este país decidimos entrar y salir de clase libremente. Ese acuerdo, traducido ahora en leyes que protegen la igualdad, está por encima de cualquier creencia religiosa'.

El Partido Popular se limitó ayer a manifestar su 'satisfacción' por la visita del Papa. Pero nada más. Hasta en cuatro ocasiones la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, eludió valorar las críticas del pontífice al laicismo de España. A juicio de la número dos del PP, 'está fuera de lugar' comentar las palabras de Benedicto XVI, informa Yolanda González.

Más crítico se mostró el coordinador federal de IU, Cayo Lara, que se refirió a la visita del Papa como 'una segunda cruzada'. Y es que el objetivo del pontífice, a juicio de Lara, no ha sido otro que intentar 'reevangelizar' a los españoles, para vender 'menos ciencia y menos conocimiento'.

'Ha venido a atacar las libertades conquistadas en nuestro país', lamentó el líder.

Lara criticó especialmente las palabras del Papa respecto al aborto o la eutanasia, así como sobre la situación de la mujer, informa Íñigo Aduriz. 'Parece que los problemas de la laicidad se solucionan con que la mujer se quede en casa', denunció Lara en rueda de prensa.

Los colectivos laicos y los cristianos de base también mostraron su malestar hacia el Papa y su decepción ante la postura del Gobierno. Esta red, que aglutina a centenares de grupos cristianos heterodoxos, consideró 'sesgadas e injustas' las palabras de Benedicto XVI y opinó que el Pontífice 'ha estado mal asesorado o no conoce la realidad de nuestro país'.

El portavoz de Redes Cristianas, Evaristo Villar, afirmó no entender 'dónde están esas agresiones laicistas a la Iglesia' de las que habló Benedicto XVI en el vuelo papal. 'Al contrario, este Gobierno es el que más privilegios ha concedido y concede a la Iglesia católica'. En este sentido, Villar reclamó al Ejecutivo socialista 'valor para llevar adelante su programa electoral' planteando ya la reforma de la Ley de Libertad Religiosa. 'Que sea coherente y derogue los acuerdos con la Santa Sede', reclamó.

Quien sí coincidió plenamente con Ratzinger fue el presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela. En declaraciones a la Cope, el cardenal de Madrid denunció que en España 'hay una resurrección del laicismo radical'. 'El Santo Padre ha hecho una reflexión elemental', añadió Rouco, quien situó a nuestro país 'en el primer puesto del ranking del laicismo' en Europa.

Las tesis frentistas de Rouco Varela fueron matizadas por otros obispos. El más significativo fue el cardenal de Barcelona y organizador de la visita a la Ciudad Condal, Lluís Martínez Sistach, quien abogó por 'recuperar el clima constructivo' en la sociedad española, poniendo como ejemplo la Transición. En declaraciones a Catalunya Ràdio, recalcó que 'deberíamos pensar en el presente y en el futuro mirando adelante y en lo que nos une'.

Finalmente, el arzobispo de Valencia, Carlos Osoro, asumió las tesis defendidas el domingo por el portavoz vaticano, Federico Lombardi, y manifestó que el Papa 'nunca ha tenido posiciones de enfrentamiento; al contrario, siempre busca la fraternidad, la colaboración, la comunión'.