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El PSOE intenta fraguar una mayoría de izquierdas

Los socialistas se reunirán cada semana con IU-ICV para preparar los plenos. Mariano Rajoy aprovecha la inestabilidad del PSOE para hostigar al Gobierno: "No aguantará ni medio año"

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Tres semanas de soledad han bastado para que los socialistas se harten de caminar por el desierto parlamentario. Presionado por la aritmética del Congreso y con CiU y PNV cada vez más lejos, el PSOE busca a su izquierda la forma de acabar con la incertidumbre que ha dominado las últimas votaciones.

Y la dirección del grupo ya ha movido ficha. Ayer, Gaspar Llamazares desveló que desde el PSOE se empiezan a tender puentes hacia su formación. Tal y como ya ocurría en la pasada legislatura, el subgrupo de IU e ICV se reunirá cada viernes con los socialistas para “trabajar” en las iniciativas que se votarán durante la semana siguiente.

Aunque el portavoz del PSOE en el Congreso, José Antonio Alonso, negó ayer que se trate de establecer ningún tipo de asociación “preferente”, fuentes socialistas de toda solvencia confirmaban ayer la estrategia. “Es increíble que desde IU lo larguen todo”, se quejaron al enterarse.

Un destacado diputado socialista explicó que la izquierda parlamentaria puede ser una de las vías para recuperar cierta estabilidad en el Congreso. La otra posibilidad, CiU, parece alejarse a marchas forzadas. Desde la dirección socialista creen que los catalanes empiezan a elevar demasiado el precio de sus apoyos: “Si son razonables, habrá acuerdos; si no, prescindiremos de sus votos”.

Por si acaso, los socialistas empiezan a prepararse para cosechar derrotas en algunas votaciones del hemiciclo. El próximo martes una iniciativa del PP sobre las condiciones sociolaborales de los cuerpos policiales podría ser la primera. “Al resto de grupos les sale gratis aprobarlo. Es el problema de no tener socios estables”, ilustran desde el PSOE.

Mientras, las formaciones de izquierdas tratan de pescar en el revuelto río socialista. Aunque aún no hay agenda de acuerdos, IU no renuncia a llevar algunas de sus reivindicaciones tradicionales a la mesa de negociaciones, incluida la reforma de la ley electoral.

optimismo de la coalición contrastaba ayer con el escepticismo de ERC. Los republicanos, que tienen aún pendiente reunirse con el portavoz socialista, consideran el acercamiento del PSOE vacío de contenido. “No queremos gestos, sino que cumplan los compromisos”, alegaban para alejar la posibilidad de un acuerdo más o menos estable a corto plazo. Y si éste se diese, confiesan, se fraguaría lejos del Congreso.

Pero los 169 votos del PSOE, junto a los 3 de ERC y los dos de IU-ICV, aún no serían suficientes para completar la mayoría absoluta. Los socialistas confían en contar con el respaldo del BNG (2 escaños) y ocasionalmente con el de NaBai.

Tanto la desconfianza republicana como la soledad del Gobierno se habían puesto de manifiesto durante la mañana. ERC y PP aprovecharon la sesión de control para atacar la fragilidad del PSOE. Empezó el portavoz republicano, Joan Ridao, dibujando a un presidente de Gobierno prisionero en un barco pirata, empujado hasta el borde del tablón y con el mar infestado de tiburones. Si no resuelve la “carpeta catalana”, advirtió a Zapatero, “se quedará sin salvavidas”.

Mientras el Pleno reía la descripción de Ridao, Rajoy afilaba los dientes. Y entró a morder. Incluso puso fecha de caducidad al Gobierno: “No aguantará ni medio año”, auguró. Aunque la fecha coincide con las negociaciones sobre Presupuestos, fuentes del PP desmentían ayer que esa fuese la intención de Rajoy. Por la mañana, el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, coincidía: “Cada vez es más difícil que Zapatero termine la legislatura”.

El presidente no se intimidó y recriminó a Rajoy que sólo hable de problemas. “Yo no haré referencia a los suyos” aseguró. La referencia, tibia, caso Gürtel la culminó la vicepresidenta un minuto después. “Les queda ‘Correa’ para rato”, zanjó su enfrentamiento semanal con la portavoz conservadora, en referencia al presunto cabecilla de la trama.