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PSOE y PNV sellan un pacto para el resto de la legislatura

El Gobierno transferirá a Euskadi 20 competencias tras lograr un acuerdo con el PNV que va "más allá" del respaldo a los Presupuestos. El Ejecutivo cierra también el apoyo de Coalición Canaria

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Una conversación telefónica entre el presidente del Gobierno y el líder del PNV, Iñigo Urkullu, selló el acuerdo final entre socialistas y nacionalistas vascos que permitirá al Ejecutivo completar la legislatura sin sobresaltos. El PSOE y la formación vasca cerraron ayer un pacto de estabilidad que va “más allá” de garantizar la aprobación de los próximos Presupuestos Generales del Estado, según anunció el portavoz parlamentario socialista, José Antonio Alonso.

Este oxígeno político “trasciende”, según Alonso, “la estricta tramitación presupuestaria” y se convierte en un pacto que “garantiza la estabilidad económica, política e institucional” del país y abraza todas las reformas “estratégicas” con las que el Ejecutivo pretende abonar en los próximos meses la recuperación económica en su batalla contra la crisis.

Para certificar este carácter de largo alcance, Urkullu presentó el acuerdo como “un paso definitivo” que abre la puerta a “un nuevo tiempo político”. Más allá de solemnidades, el líder del PNV coincidió literalmente con el prólogo dictado por Alonso, al señalar también que dotará al país “de estabilidad económica e institucional, pese a los pesares que afectan al Gobierno español y al PSOE”.

Ese Ejecutivo apesadumbrado, según Urkullu, se asegura ahora el apoyo clave de los seis diputados del PNV en el Congreso que, sumados a sus 169 escaños, rozan la frontera de la mayoría absoluta de la Cámara, situada en 176 votos. Los dos parlamentarios de Coalición Canaria harán el resto. El Ejecutivo confirmó ayer que un acuerdo de estabilidad con esta formación, similar en su alcance al suscrito con el PNV, está cerrado y pendiente sólo de la bendición que recibirá el lunes en el encuentro previsto entre Rodríguez Zapatero y el líder de la formación canaria y presidente de esta comunidad, Paulino Rivero.

Con estos apoyos, el Gobierno forja una “mayoría política suficiente”, según Alonso, sustanciada en 177 votos que alejarán al PSOE del calvario de la trabajosa geometría variable.

El PNV será su avalista a cambio del traspaso a Euskadi de 20 competencias que dan, según el portavoz socialista, “un acelerón”, al Estatuto de Gernika. La cesión se materializará en dos fases. Tres de las nuevas competencias se concretarán en 2010 y el resto a lo largo de 2011.

Entre las cesiones se encuentran, además de las políticas activas de empleo –valoradas en 472 millones de euros y cerradas hace tres semanas–, las políticas de formación del Instituto Social de la Marina y competencias relacionadas con transporte marítimo y turismo, entre otras.

Relevante es también lo que no contiene el pacto. Nada incluye sobre política antiterrorista, instituciones penitenciarias, políticas pasivas de empleo o elementos que quiebren la caja única de la Seguridad Social, según adelantó el portavoz socialista anticipándose a las críticas del PP.

Para culminar esta cadena de traspasos, el pacto prevé la creación de una comisión paritaria integrada por tres socialistas y tres dirigentes nacionalistas que supervisarán el calendario de transferencias en paralelo a la Comisión Mixta Estado-País Vasco que preside el secretario de Estado de Política Territorial, Gaspar Zarrías.

El número dos del vicepresidente Manuel Chaves ha sido, precisamente, el hilo que ha trasladado al PSE el detalle de las negociaciones ahora concluidas “en tiempo real”, según Alonso. Zapatero habló el jueves con el lehendakari para trasladarle el final aliviado de un proceso en el que los socialistas han intentado restañar cualquier susceptibilidad herida entre los socialistas vascos, que lidian a diario con un PNV en la oposición.

“Se trata de un acuerdo positivo, satisfactorio y coherente”, aplaudió la vicepresidenta del Gobierno en la primera valoración del Ejecutivo. Como Urkullu, Fernández de la Vega consideró también que el compromiso cerrado entre PSOE y PNV “abre una nueva etapa en la legislatura”, informa Carolina Martín.

El acuerdo eclipsó la enmienda a la totalidad de los Presupuestos presentada por el PP. Su portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, convirtió las Cuentas de 2011 en “el testamento político” del Gobierno antecediendo el trazo grueso del vicesecretario de comunicación, Esteban González Pons, que criticó con doble fondo el acuerdo cerrado con el PNV al asegurar que “los españoles tienen derecho a saber si ETA y la izquierda abertzale forman parte del pacto”.

El número dos del Gobierno canario (CC-PP) y líder conservador en las islas, José Manuel Soria, defendió que el apoyo de CC a los Presupuestos “nada tiene que ver con el pacto” en las islas, donde la política económica es “contraria a la del Gobierno de la nación”.

El responsable económico del PP, Cristóbal Montoro, consideró “un error mezclar el apoyo a los PGE con el Estatuto de Gernika”, desoyendo la petición de “prudencia” del PP vasco. El equipo de Rajoy prefirió afilar sus críticas ante un pacto que liquida su anhelo de elecciones anticipadas, informa María Jesús Güemes.