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Pujol contenta a CiU con un no tajante a la financiación

El ex president asegura que el nuevo modelo incumple el Estatut

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Lejos de responder al perfil de presidente-jarrón chino uno de esos ex mandatarios que, como José María Aznar o Felipe González, abultan y molestan Jordi Pujol es extremadamente disciplinado. Aún hiperactivo políticamente, el ex president no rehúsa la ocasión de pronunciarse sobre cuantos temas le pasan por delante.

No lo había hecho sobre el acuerdo de financiación autonómica de la semana pasada que CiU, a quien no gobernar ha alejado de su genético pragmatismo, decidió rechazar. Ayer Pujol salió, dolido por las voces que elucubraban con su silencio, en defensa de Artur Mas. Cerró filas con él y, despejadas las dudas sobre el grado de comunión con su delfín, proclamó que lo pactado por el tripartito no sólo se queda corto sino que, además, incumple el Estatut.

El no a la financiación marca un antes y un después para CiU. Nunca en tres décadas de historia la federación había quedado fuera de un pacto de autogobierno. Que ahora su posición no sea ni de gobierno ni decisiva ha ayudado. Pero no por ello la situación es fácil, habida cuenta de que a la lógica satisfacción del tripartito se suman los aplausos de la sociedad civil y los silbidos del PP, reforzando la idea de una Catalunya beneficiada.

Pujol leyó una declaración institucional sin preguntas para desmontar la contraposición entre su capacidad de pacto y la actitud de Mas, que estos días está, con Josep Antoni Duran i Lleida, volcado en señalar las pegas del acuerdo. El ex president afirmó que sus silencios no implican 'una renuncia a su apasionado interés por Catalunya'. Más cuando 'algunos protagonistas han apelado a lo que dijo llaman mi sentido y significado institucional, supuestamente favorable a lo pactado'.

Sin dejar pasar una, Pujol detalló cómo en el comité ejecutivo extraordinario de CiU que presidió hace una semana estuvo 'plenamente de acuerdo' con el no porque lo pactado 'ni en el mejor de los casos sería una mejora sustancial'. Y es que para él lo único cierto es que 'no se ajusta al Estatut'.

En su ánimo de ser riguroso el ex president sólo se dio la licencia de hacer dos afirmaciones que, a bien seguro, chirriaron a algunos dirigentes implicados en el día a día de Mas. 'La nueva financiación será mejor que la que teníamos' y 'el Estatut fue en su día sensiblemente recortado', afirmó, enmendando las valoraciones apocalípticas vertidas en los últimos días por Felip Puig o Francesc Homs y la línea argumental de pacto estatutario entre Mas y Zapatero.

En su batería de reproches admitió que había sido comprensivo 'con las dificultades' que han afrontado tanto José Montilla y Antoni Castells en el proceso, pero les criticó que acepten 'recortes' a aspectos clave del modelo. CiU entiende que no se garantiza que Catalunya no altere su posición en recursos por cápita, que se incumplen plazos y no hay garantía de cumplimiento.

Pujol avisó que la forma en que se ha resuelto la financiación podría acabar banalizando el incumplimiento del Estatut, que el Govern niega. 'Lo que cuenta para que un país sea respetado es que lo sea su ordenamiento', proclamó apuntalando las tesis de Mas ante el electorado de CiU tentado de dudar sobre el pacto.

Frente al lacerante arrinconamiento político y mediático al que CiU dice verse sometida afirmó que hay que 'agradecer y entender' que haya personas dispuestas a 'denunciar el incumplimiento'. Para él no cabe la 'sumisión' ante quienes 'tergiversan seriamente la historia de la financiación'.

Le dieron réplica los socios del PSC en el Govern. Joan Ridao, de ERC, recordó que Pujol fue 'incapaz' de conseguir en sus 23 años de gobierno un cambio de modelo como el que implica el actual pacto. Y Laia Ortiz, de ICV, indicó que CiU 'saca a Pujol para tapar su aislamiento social'.