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Pulso de Nuclenor al Gobierno para que rebaje el precio de Garoña

La propietaria de la central nuclear renuncia a solicitar la renovación del permiso de explotación hasta que el Gobierno no aclare "las incógnitas que pueden afectar a su viabilidad económica"

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Cuando todo el mundo daba por hecho que la propietaria de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos), Nuclenor, —participada al 50% entre Endesa e Iberdrola— iba a solicitar al ministerio de Industria la renovación del permiso de explotación de la central, la empresa ha dejado pasar el plazo para hacerlo. Este jueves era el último día para presentar la solicitud, pero en lo que es todo un pulso al Gobierno, Nuclenor ha decidido que expire el plazo. 

Para justificar su decisión, la empresa aduce que, aunque tenía toda la documentación preparada, no dispone de datos suficientes sobre la reforma energética que proyecta el Gobierno. En un comunicado, Nuclenor afirma que la planta reúne los requisitos técnicos de 'seguridad y fiabilidad' para seguir funcionando y solicitar la renovación del permiso, una vez se aclaren las 'incógnitas que pueden afectar a su viabilidad económica'. La propia empresa cifra en 120 millones de euros la inversión necesaria para que la planta siga funcionando, en cumplimiento del dictamen del Consejo de Seguridad Nuclear y los planes de modernización permanente.

Ecologistas en Acción ve detrás razones estrictamente económicas. Su portavoz para temas nucleares, Francisco Castejón, cree que Nuclenor no ha pedido —por ahora— la prórroga de la vida útil de Garoña  hasta aclarar el trato económico que recibirá la planta de los Ejecutivos central y autonómico. 'Es un pulso y un chantaje al Gobierno', afirmó este jueves Castejón. 'Lo que está diciendo Nuclenor es que o cambian las reglas para facilitar que la central produzca mucho más dinero o no piden la prórroga', añadió el ecologista.

Nuclenor ha reconocido que en los últimos días un escrito a las consejerías de Hacienda y Economía y Empleo de la Junta de Castilla y León en el que solicita información acerca de las tasas, impuestos o recargos de carácter autonómico que pudieran afectar, directa o indirectamente, al funcionamiento de la central y, por lo tanto, a la decisión de pedir la renovación de su permiso de funcionamiento.

Ahora se requeriría un nuevo acuerdo del Gobierno para que la empresa pudiera volver a hacer su petición

El portavoz ecologista se mostró convencido de que finalmente Nuclenor no pedirá la prórroga porque el Gobierno no va a tener tiempo suficiente para hacer las maniobras que pretende la empresa que, en su opinión, lo que quiere es que se suavicen las condiciones para la concesión de la prórroga. Para Castejón, un factor que ha influido 'de forma decisiva' en la empresa propietaria de Garoña es que 'saben que la central no está en buenas condiciones' y temen que pueda fallar algún sistema y se requiera más inversión o que la central empiece a fallar en los próximos años y se produzcan paradas no programadas que reduzcan el beneficio de la empresa.

Castejón añadió que lo que ha ocurrido es una 'buena noticia', que 'se acerca a lo que gustaría a los grupos ecologistas'.  Sin embargo, esto no significa que Garoña no vaya a seguir funcionando más allá de 2013. Fuentes de Industria han asegurado a Efe que una vez agotado el plazo para solicitar la prórroga, esta no se podría tramitar, porque la Orden Ministerial limitaba la fecha tope para la solicitud, por lo que se requeriría un nuevo acuerdo del Gobierno para que Nuclenor pudiera formular esta petición.

Nuclenor ya solicitó el pasado 14 de agosto al Ministerio de Industria que se retrasara el plazo para poder presentar la solicitud de renovación y el 3 de septiembre pidió información para 'despejar las incertidumbres regulatorias que rodean el futuro de la central de Garoña de cara a poder tomar una decisión que justificara el retorno de la inversión que esta tendría que llevar a cabo'.