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Quejas por los retrasos en la ayuda a la emancipación

En zonas como Andalucía sólo se ha pagado el 25% de las rentas concedidas

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Marta Oro, administrativa de 23 años, es una de las muchas jóvenes que lleva más de un año esperando cobrar la Renta Básica de Emancipación (RBE), una ayuda de 210 euros mensuales para pagar el alquiler y, de paso, facilitar la salida de la casa de los padres.

'Presenté la solicitud en enero de 2008. Hasta agosto, no me dijeron si había sido o no aceptada y todavía hoy no sé cuándo cobraré'. En su opinión, 'lo peor de todo no es la espera, es el no saber. No saber si cobraré o cuándo podré disponer del dinero, porque, mientras, voy pagando el precio del alquiler total.'

La RBE va dirigida a jóvenes de entre 22 y 30 años que cobran menos de 22.000 euros anuales brutos. El Gobierno puso en marcha la ayuda en enero de 2008 (después de haberlo prometido durante la campaña electoral), pero, a fecha de hoy, las estadísticas demuestran que hay retrasos importantes en el pago. El caso más grave es el de Andalucía, donde sólo el 25% de los jóvenes han cobrado las ayudas prometidas. En Catalunya las cifras no son mucho más esperanzadoras: un escaso 36% ha percibido la renta. En Madrid, el porcentaje de pago es algo superior, un 46,3%.

Por encima del 50% se sitúa, por ejemplo, el País Valenciano, con un 62% de ayudas cobradas. Aunque el porcentaje más alto lo tienen los jóvenes vascos: el 78% de las peticiones aprobadas han sido abonadas.

Retrasos por controles

Beatriz Corredor, ministra de Vivienda, reconoció a mediados de febrero los retrasos importantes que se están produciendo en el pago de la RBE. Alegó que se deben a los estrictos controles que el Ministerio está llevando a cabo para que reciban el dinero sólo aquellos que tienen derecho a cobrar la renta. Corredor insistió en que la ayuda tiene carácter retroactivo, es decir, que todos los meses de espera acumulados desde el momento de presentar la solicitud se cobran en el primer pago de la renta. Esto ha llevado al Ministerio de Vivienda a acumular deudas de hasta 2.800 euros con algunas personas, lo que significa esperas de 14 meses en jóvenes cuyo salario mensual no supera los 1.800 euros brutos.

'Para mí, 210 euros menos de alquiler al mes serían un alivio'. Lo dice Lucía Sillero, estudiante y trabajadora a media jornada. 'Entregué los papeles necesarios para solicitar la renta en agosto. Llevo siete meses de espera y ni siquiera me han dicho si han aceptado la solicitud. Contaba con el dinero para pagar el alquiler y, pese a querer protestar, no hay dónde hacerlo. Nadie te dice nada, no hay ningún lugar físico dónde quejarse ni ninguna página web donde te digan cómo está tu tramitación. La RBE es una falsa esperanza que muchos nos creímos.'

Teléfono saturado

El teléfono para conocer el estado de cada solicitud, facilitado por el Ministerio de Vivienda, 'parece estar siempre saturado y cuando, por fin, logras hablar con alguien, te pasan de un lado a otro durante toda la tarde. Hasta que al final, cuando cuelgas, estás igual que al principio. Nadie te dice nada', dice Marta Oro.

Desde Internet se han creado varios foros y grupos. Uno de ellos es el llamado Yo tampoco he cobrado la ayuda de emancipación para los jóvenes prometida por ZP, que reúne algunas de las quejas más notorias de aquellos que esperan el dinero que se les prometió.

La gran mayoría de deudas ascienden a más de 1.000 euros. La indignación, la falta de confianza y el malestar por la ausencia de un canal para quejarse son sensaciones que persiguen a los miles de jóvenes que no saben si cobrarán. La Renta Básica de Emancipación se ha convertido para bastantes en una espiral de desinformación e impotencia.

Paula Bofill está a la espera de cobrar desde hace 11 meses. El montante de lo que le adeuda el Ministerio de Vivienda asciende a más de 2.000 euros. Bofill lo tiene claro: 'Ni socialistas, ni populares. Todos los políticos son iguales, prometen cosas que nunca cumplen a costa de los más débiles. Yo ya he dejado de contar con el dinero, a la vista del elevado número de gente que todavía espera para cobrar la ayuda'.