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La quiebra de Lehman Brothers revive el fantasma de "lunes negro" después del 11-S

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La quiebra de Lehman Brothers, el cuatro mayor banco de EE.UU., alarmó hoy a los inversores, expertos y a los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain, mientras los mercados revivieron en un "lunes negro" el pánico registrado después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Al derrumbe de Lehman Brothers, un banco con una tradición de 158 años, se sumó la venta de Merrill Lynch al Bank of America para evitar un desenlace similar, lo que sacudió a las bolsas en América Latina, aturdidas desde hace semanas por la crisis crediticia en EE.UU.

El pánico que se apoderó hoy de los mercados mundiales se ensañó especialmente con los emergentes, como los latinoamericanos, donde los inversores corrieron a vender acciones para cubrir sus pérdidas en otras latitudes y compraron dólares como instrumento de protección ante las turbulencias internacionales.

El presidente de EE.UU., George W. Bush, se pronunció sobre esta situación y reconoció que puede ser "dolorosa" para los inversores y los empleados de las compañías afectadas.

"Trabajamos para reducir las alteraciones y minimizar el impacto de los acontecimientos del mercado financiero en la economía en general", sostuvo.

"A la larga, tengo confianza en que nuestros mercados de capital son flexibles y robustos, y pueden hacer frente a los ajustes", añadió.

Wall Street registró la peor sesión desde la reapertura de los mercados luego del 11 de septiembre de 2001, con una caída de 4,42% en el Dow Jones de Industriales ante la constatación de que el Gobierno y la Reserva Federal (Fed) no van a intervenir en este caso, pese a que lo hicieron con Bear Stearns, Fannie Mae y Freddie Mac.

El candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, responsabilizó a los ocho años de políticas del Gobierno de Bush de la que describió como la "crisis financiera más seria desde la Gran Depresión" de los años 30.

"Los desafíos que afronta hoy nuestro sistema financiero son una prueba más de que muchos en Washington y en Wall Street no estaban prestando atención a lo que ocurría", sostuvo.

El republicano John McCain insistió en que una de las prioridades de su Gobierno será asegurar que EE.UU. siga siendo el primer mercado del mundo.

"La crisis (...) ha pasado una enorme factura a nuestra economía y al pueblo estadounidense", dijo en un comunicado, al tiempo que culpó de lo ocurrido a una regulación y una gestión ineficaces, y celebró que la Fed y el Departamento del Tesoro no utilizaran dinero público para rescatar a Lehman Brothers.

En latinoamérica todos los mercados se desplomaron como "coletazo" de lo ocurrido en Nueva York.

La Bolsa de Sao Paulo, principal plaza bursátil de la región, sufrió la peor caída del año, al retroceder un 7,59% en el índice Ibovespa y situarse en 48.416 puntos.

Otras bajadas significativas fueron las del Merval de la Bolsa de Buenos Aires, que se depreció 5,18%; el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) de la Bolsa Mexicana de Valores (-3,79%), el Índice General de la Bolsa de Valores de Lima (-2,42%) y índice general de la Bolsa de Valores de Colombia (-1,98%).

Pero el ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mántega, sostuvo que "el problema es allá, no es aquí" y señaló que, por primera vez desde 1929, cuando se desató la Gran Depresión en EE.UU., una crisis no afectará a esa nación.

"Brasil ya estaría de rodillas en otras circunstancias y con todos sus indicadores reculando, pero hay cierta seguridad y creo que el ciclo de crecimiento va a continuar", agregó.

El desplome del parqué paulista tampoco quitó optimismo al presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, quien consideró que el mercado está funcionando "con absoluta normalidad", aunque reconoció que la bolsa ha registrado "cierto aumento de la volatilidad", lo que para él es una "consecuencia directa del aumento de la tensión financiera internacional".

Por su parte, el ministro de Hacienda de Colombia, Óscar Iván Zuluaga, calificó la quiebra del Lehman como una "muy mala noticia para los mercados financieros", e indicó que, aunque "se veía venir, es preocupante por la magnitud de las pérdidas y por lo que esto puede significar en la confianza inversionista".

A juicio del presidente de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), Juan Pablo Córdoba, el efecto "es difícil de pronosticar", ya que América Latina tiene "sistemas financieros muy sólidos, pero difícilmente" se pueden marginar "de una situación de esta magnitud".

Andrés Velasco, ministro de Hacienda de Chile, sostuvo que este escenario "es algo que se había visto como una posibilidad en marzo", por lo que aseguró que no les sorprende y que han planificado desde entonces.

En contraste, un analista del sistema financiero ecuatoriano indicó a Efe que prefiere "ni avizorar las consecuencias" de la bancarrota de Lehman Brothers a escala global y pese a que no considera la situación como "trágica", sí se refirió a ella como "sumamente seria".