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"Sólo quieren que avalemos con nuestro voto sus brutalidades"

La escritora barcelonesa anima, desde 'Contra la tiranía del dinero', a contraatacar, a abandonar el consumo innecesario y a debilitar así los cimientos del capitalismo salvaje

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La indignación, la necesidad de pelear y también el desconcierto, por momentos estupefacción, empujaron a Rosa Regàs a escribir Contra la tiranía del dinero (Ara Llibres), un libro donde anima a abandonar la adicción al consumo -como ofensiva contra el capitalismo salvaje-  y donde insiste en que hay que desconfiar de la información que se nos ofrece y hay que reflexionar sobre lo que ocurre, tomar conciencia, 'para que entonces las protestas realmente sirvan'. 'Pensar en el dinero nos obliga a trabajar más y eso lo pagamos con nuestro tiempo y el tiempo es lo único que nos hace libres'.

Dividido en siete capítulos, que van desde la crisis hasta la utopía, pasando por el consumo, el éxito, el capital, el delito y el tiempo, Regàs elabora en su libro una argumentación minuciosa sobre la situación actual y, en un buen intento por sacar de la desidia y la inmovilidad a los ciudadanos víctimas de los poderes financieros, se apoya en las palabras de Rosa de Luxemburgo: 'Si no te mueves, no sabes que estás encadenado'.

¿Qué pudo más: el cabreo, la necesidad de hacer algo para movilizar a los ciudadanos, la desesperación ante la desidia...?

Todo, una mezcla de todo. Empecé a hacer mis propias reflexiones sobre los españoles ante la crisis. Los españoles vivimos pendientes del consumo, pensamos primero en el dinero y el dinero no nos da la felicidad. Pensar en el dinero nos obliga a trabajar más y eso lo pagamos con nuestro tiempo y el tiempo es lo único que nos hace libres. Al escribir estaba tan cabreada que lo hice rapidísimamente.

¿Qué soluciones vislumbra?

Lo primero, que la gente deje de moverse en la superficialidad de conceptos económicos, que se tome la molestia de hacer sus propias reflexiones. Los conservadores están todo el día diciendo que arreglemos esto, este sistema. Otros decimos que hay que reinventarse, reinventar el modelo, los gobiernos, cambiar la ley electoral, regular los grandes capitales... Hay que cambiar todo, no puede ser que todo esté en manos de los ricos y que cuando cometen delitos económicos no vayan a la cárcel.

En su opinión, ¿se mantendrá mucho más tiempo esta inacción general?

La gente está reaccionando poco a poco. Los de clase media para arriba, no, claro, porque ellos no son los perjudicados. Hay movimientos pequeños y grandes, el 15-M, los yayoflautas... Y la ultraderecha se empeña en decir que de esos movimientos no sale ningún líder, pero es que no tiene que salir ninguno, lo que hay que conseguir es que cada uno tome conciencia de lo que está ocurriendo. Está difícil porque la extrema derecha tiene la mayoría absoluta, es como la lucha de David contra Goliat, pero nadie dice que David no pueda vencer.

Los poderes del sistema capitalista cuentan con armas muy poderosas, incluso han logrado que asimilemos su manipulación del lenguaje, a más consumo lo llaman riqueza...

Sí y es algo que se ha extendido mucho y hemos terminado hablando todos a partir de esa superficialidad. Los grandes poderes financieros han dado unos contenidos a palabras como libertad, progreso... y nosotros los hemos adaptado.

Ahora hay protestas en Madrid, pero en el resto de España, nada. Se tienen que extender, pero hasta que no vayan acompañadas de conocimiento, de reflexión y de palabras utilizadas no en el sentido del poder...

Hablamos de libertad y no tiene nada que ver con la verdadera libertad, en realidad, hablamos de más beneficios, que es lo único que les importa a ellos. Hay que tomar conciencia y protestar y no aceptar nada de los que nos dicen ni los medios de comunicación, ni los políticos, ni los amigos o la familia, sin reflexionar antes, para que entonces las protestas realmente sirvan.

¿Qué es lo que más la escandaliza de esta situación?

Los recortes a los derechos fundamentales. Somos conscientes de que no queremos que recorten la Sanidad, pero no somos conscientes de que tenemos derecho a esa Sanidad, que no es un regalo, que es un derecho y lo dice la Constitución. Aunque ellos la Constitución se la pasan por donde les da la gana. Nos quitan también el derecho a la información, en Cataluña pretenden que una ley prohíba fotografías de los Mossos d'Esquadra cuando atacan a los ciudadanos...

Los periodistas no estamos reaccionando tampoco ante ello.

Los medios de comunicación dependen de los poderes financieros, de las empresas que les ponen la publicidad. Es desesperanzador, pero podemos indagar y procurar no estar manipulados por la falsa información.

Al final, ¿todo esto no es un problema de educación?

Y desde que tenemos a Wert, lo vemos mucho más claro. Los estudiantes de bachillerato en España están en el tercer puesto por abajo de Europa y encima recortan más, pero ellos dicen que es herencia de los socialistas, ¡ya están manipulando otra vez! Lo que ellos entienden por cultura es un entretenimiento que distraiga de la reflexión de verdad.

Todo el mundo piensa en dinero, ¿hasta el punto de que habrá quien no sea capaz de imaginar otro modelo?

El tiempo cambia y nosotros tenemos que cambiar el modelo. Yo creo que lo público lo tienen que gobernar los poderes que nosotros queramos que manden. Y creo que deben desaparecer los privilegios del PP y del PSOE, cambiar la ley electoral. Y cambiar la ley laboral y regular el capital... La democracia no puede ser ésta, en la que sólo quieren que avalemos con el voto sus brutalidades.

El dinero da la medida de todo, dice en el libro... Usted lo explica con el movimiento reciente por la independencia de Cataluña.

Claro, hablan de la independencia y dicen que es para tener más libertad y 'más dinero', pero nadie dice si luego sería una monarquía o una república. Y todos sabemos que el actual modelo de Estado está en manos del gran capital. La adicción del dinero se extiende a todas las actividades.