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Un Quijote para contemplar en la Biblioteca de Alejandría

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Un Quijote para contemplar, además de leer, es una de las propuestas de España, país invitado, en la III Bienal Internacional del Libro de Artista, que desde hoy acoge la mítica Biblioteca de Alejandría, en el norte de Egipto.

Tal y como dice su nombre, los libros de artista son hechos por los propios creadores, o como una de las participantes en la bienal, la española Lara Almarcegui, prefiere definir, son volúmenes "pensados por el artista como una obra de arte".

Así, revistas envasadas al vacío, libros desmontables o una guía del mercado del Rastro de Madrid son algunos de los tomos que el visitante puede contemplar, e incluso tocar en la exposición "Hojeando. Cuatro décadas de libros y revistas de artistas en España".

Organizado por la Sociedad Estatal para la Acción Cultural Exterior de España (SEACEX), en colaboración con la embajada española en Egipto, la muestra acoge obras de autores conocidos como Miquel Barceló, Jorge Oteiza o Joan Brossa, así como de creadores noveles.

Como el concepto es bastante amplio, la exhibición está acotada a aquellos libros fabricados a partir de la década de los sesenta, sin emplear técnicas tradicionales de estampación y en impresión offset, entre otros.

"Son libros que en su origen son fáciles de encontrar y distribuir y que permiten el contacto directo entre el artista y el público", señala el comisario de la exposición, José Arturo Rodríguez, quien explica que es la primera vez que se hace una revisión de este tipo de libros de creadores españoles.

Para el comisario, "la idea de democratización económica del arte" es importante en los volúmenes creados a partir de la década de los sesenta.

En ese sentido, en la exposición puede encontrarse desde un Dalí de valor incalculable, hasta libros cuyo precio no supera los doce euros.

"Hay una perversión porque a veces se piensa que una obra de arte tiene que ser algo muy caro, y eso es erróneo", apunta Rodríguez, que hace hincapié en que el libro de artista está en un momento de "explosión" en España.

Un ejemplo de este tipo de obras de arte son las guías de Almarcegui, que confiesa su predilección por los terrenos baldíos y los solares.

"Yo hago guías de lugares abandonados- indica Almarcegui-. Son lugares fascinantes, donde no hay arquitectura, son libertad".

Almarcegui, cuyas guías "contienen una crítica al urbanismo muy fuerte", ha participado junto a Alicia Martín, Pamen Pereira e Isidro López en un taller internacional de Libros de Artista, cuyo trabajo se expone junto a la muestra dedicada a España.

"Yo trabajo más a nivel emocional", dice Pereira, que ha optado por crear laberintos con los libros, donde representa "tres caminos": el cuerpo, la mente y el espíritu.

Con un diccionario arabo-hebreo en mano, procedente de una academia militar iraquí, Pereira explica que se ha inspirado "en la mezcla de culturas que conviven en Alejandría".

Para la artista española, que también trabaja con otros soportes, no existen diferencias entre un libro o un lienzo, ya que "el arte es libertad absoluta".