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Quim Monzó alerta de que la lengua catalana se está convirtiendo en un dialecto

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El escritor Quim Monzó ha alertado hoy de que la lengua catalana va camino de convertirse en un dialecto del castellano, mientras que el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol ha hecho un llamamiento a los catalanohablantes a "responsabilizarse cada uno de la defensa de la lengua".

En un coloquio organizado por el Centro de Estudios Jordi Pujol, Monzó ha advertido del "empobrecimiento" que está experimentando el catalán en la calle y en los medios de comunicación, al adoptar cada vez más expresiones y sintaxis del castellano.

"Una cosa es que la lengua evolucione y otra es que se esté convirtiendo en un dialecto del castellano, que es lo que está pasando ahora", ha afirmado.

El hecho de "hablar mal" el catalán se está consolidando entre los jóvenes como la manera más "enrollada" de comunicarse, hasta el punto de que "en un pueblo perdido de Cataluña hoy hablan peor que los de Barcelona, porque ellos no quieren ser de pueblo, quieren ser cosmopolitas y eso quiere decir hablar mal", ha denunciado Monzó, que ha constatado también el nulo uso de los 'pronoms febles' (pronombres) en el lenguaje mediático catalán.

El escritor ha ironizado sobre la posibilidad de multar a los periodistas que cometan errores con el lenguaje: "Yo me apuntaría a recaudar el dinero. Nos forraríamos tanto que ya no haría falta ni la nueva financiación".

Monzó ha recordado que el hecho diferencial de los catalanes siempre había pasado "no por el RH sanguíneo sino por la lengua", pero actualmente esa identificación lingüística se va debilitando: "La gente ahora se identifica con una lengua llamada bilingüismo".

Según el escritor, el "mundo referencial" de la gente que vive en Cataluña "está en castellano" y en las televisiones y radios catalanas "incluso las gracietas se dicen en castellano".

Jordi Pujol ha terciado en el debate para aportar un punto de "optimismo" a las perspectivas del catalán: "Hemos de levantar la moral de la gente. Yo no me pienso rendir y seguiré luchando, porque sigo pensando que esto tiene salvación".

No obstante, ha admitido que para salvar el catalán "hace falta un gran sobreesfuerzo" de la gente que lo habla para que extienda su uso y no se corte a la hora de animar a los inmigrantes a emplearlo.

También ha reconocido de que el catalán corre el "peligro de convertirse en una lengua calco", que copia expresiones castellanas.

Pujol ha dado la razón a Monzó en que "parece que quedas mejor si haces las gracietas en castellano" y ha recordado que recriminó al humorista Andreu Buenafuente haber popularizado a través de TV3 el término 'gilipollas': "¿Por qué no utilizaba expresiones catalanas como 'txitxarel·lo', 'gamarús', 'capsigrany' o 'poca-solta'?".

En cuanto al sistema educativo, Monzó ha opinado que la inmersión lingüística "es una falsedad, un mito que en realidad no ha existido nunca": "Conozco a profesores del cinturón industrial de Barcelona que en los años ochenta tenían que dar clases en castellano porque si no les hostiaban y les rompían las piernas".

El ex presidente catalán ha salido al paso para objetar que la inmersión "ha funcionado muy bien en muchos lugares de Cataluña" y ha exclamado: "Dios nos guarde de perderla".

Monzó ha advertido de que, como escritor en catalán, se está dando cuenta de que "el país se está hundiendo y está naciendo otro" en el que el catalán ocupa un lugar más secundario: "Los escritores en catalán empezamos a ser una peculiaridad étnica en Cataluña".

Pujol ha citado al actual presidente de la Generalitat para subrayar que, pese a las dificultades del catalán y el reto que supone la llegada de la nueva inmigración, la sociedad catalana es capaz de ofrecer ejemplos positivos: "No me gusta que José Montilla sea presidente, preferiría que lo fuese Artur Mas, pero que él sea presidente y hable catalán y sus hijos hablen catalán es un éxito".

En un símil futbolístico, Pujol ha apelado a los catalanes a no desfallecer en la defensa de la lengua: "Ojalá la gente se apunte a la remontada de la segunda parte. Quizá ahora vamos perdiendo, pero no por 2 a 0, sino por 4 a 2. Y si hemos podido meter goles quiere decir que todavía podemos remontar".