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Rabat tilda la visita de Rajoy a Melilla de "provocadora"

El líder del PP sigue los pasos de Aznar, que avivó la tensión hace un mes

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Cuando ya se habían calmado las aguas con Marruecos, llega Mariano Rajoy y las remueve. El líder del PP viaja hoy a Melilla. El dirigente conservador acude invitado por el presidente melillense y compañero de filas, Juan José Imbroda, a celebrar el Día de la Ciudad Autónoma, que conmemora sus 513 años de españolidad. En realidad, el aniversario es el viernes. Pero, para esa fecha, Rajoy tenía un compromiso con el PP de Baleares y decidió repartir así su agenda.

Al conocer las intenciones de Rajoy, los ánimos empezaron a caldearse hace unos días. Activistas marroquíes amenazaron con la posibilidad de retomar las protestas que hubo en agosto. Ayer, ante la inminencia del aterrizaje, las chispas saltaron por los aires. El primer ministro marroquí, Abbas El Fassi, en condición de secretario general del partido Istiqlal, tildó la visita de Rajoy de 'provocadora'. A su juicio, es 'un ataque manifiesto contra la dignidad y al sentimiento nacional' de los marroquíes.

El Fassi dirigió una carta a Rajoy, difundida por la agencia oficial MAP, en la que defiende un 'diálogo sereno' para 'poner fin a la ocupación de Ceuta y Melilla', y señala que el comportamiento del presidente del PP contrasta con 'el espíritu de amistad y los principios de buena vecindad y de respeto mutuo'. Esta formación pertenece, al igual que el PP, a la Internacional Demócrata de Centro (IDC).

A pesar de las críticas, Rajoy no modificará un ápice su programa. Dará un paseo, después se reunirá con el Consejo de Gobierno de la ciudad y, tras ello, hará unas declaraciones a los medios de comunicación.

Rajoy va a Melilla un mes después de los incidentes ocurridos en la frontera con Marruecos, que reprobó la actuación de la Policía Nacional por medio de cinco comunicados. El rey Juan Carlos tuvo que llamar a Mohamed VI y el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se reunió con él en Rabat para impulsar la cooperación conjunta.

La tensión se avivó con la presencia de José María Aznar, quien se presentó allí por sorpresa y sin advertírselo al Gobierno. El ex presidente fue a los puestos fronterizos Rajoy no tiene pensado acercarse hoy a la verja y declaró que Melilla vivía 'entre el acoso y la dejadez del Ejecutivo'. Los socialistas lo tacharon de 'desleal'.

Ayer, el PP estaba indignado por las palabras de El Fassi. Sus colaboradores destacaban que no es la primera vez que va. Ya ha participado en varios actos de partido y también fue en la campaña de las elecciones europeas. 'La visita de Rajoy a Melilla no es negociable ni una provocación sino un acto de soberanía', indicó el portavoz de Asuntos Exteriores del PP en el Congreso, Gustavo de Arístegui, en declaraciones a Europa Press. Además, remarcó que la 'voluntad' de su partido es mantener 'buenas relaciones' con el país vecino pero 'no a cualquier precio'.

La portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, también salió a defender a su jefe de filas: 'Ningún español tiene que dar explicaciones a nadie de dónde viaja dentro del territorio español'. En una entrevista en el Canal 24 H, exigió al Ejecutivo socialista que la secundara 'sin medias tintas ni silencios cómplices'.

El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, acusó el martes al PP de querer alimentar una tirantez que no existe. Ayer, en referencia a la carta de El Fassi, desde su cartera sostenían que 'la españolidad de Ceuta y Melilla está fuera de toda discusión' .