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Rafael Sanz Lobato, sorprendido al recibir el Premio Nacional de Fotografía

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El fotógrafo Rafael Sanz Lobato, que ha ganado hoy el Premio Nacional de Fotografía 2011, ha declarado que "ha sido una gran sorpresa pues siempre ha estado marginado por sus pensamientos políticos y no esperaba nada de las instituciones".

Sanz Lobato (Sevilla, 1932) ha confesado, en entrevista telefónica con Efe, que a sus casi ochenta años se está quedando ciego, pero que sigue positivando, porque la fotografía es su vida.

Sevillano de nacimiento y criado en Madrid, ingresó en la Real Sociedad Fotográfica (RSF) en 1961, donde creó el grupo "La colmena" en un intento de equilibrar posiciones en la RSF, en ese momento dominada por "La Palangana", otro de los grupos de esta institución.

El fotógrafo se ha mostrado orgulloso de haber recorrido con su cámara bajo el brazo "la piel de toro", el territorio español, y ha querido proclamar que España es un país fascinante y no entiende cómo la gente sale a conocer otros países sin conocer antes sus orígenes.

Sus 55 años de carrera le han proporcionado la experiencia necesaria para "dejar la vanidad bajo la alfombra" y dedicarse a sus amigos y familia, hablar con sus alumnos y disfrutar de la música clásica, como ha dicho.

Sanz Lobato no está demasiado contento con los trabajos de otros colegas premiados en ediciones anteriores, pues ha recriminado que nunca ha tenido demasiado apoyo de Madrid, ni de las instituciones.

"Lamentablemente a veces tienen directores que poco saben de arte, y menos aun de fotografía, y que han otorgado premios a obras nutricias, que retratan el trabajo de otros artistas y no son creativos", ha aclarado.

Por otra parte, sí está contento con Cataluña, comunidad en la que, según el artista, ha expuesto numerosas veces y en la que se siente muy apoyado porque, según afirma, "los catalanes saben valorar el arte".

Ha reconocido que no ha viajado, por motivos económicos, todo lo que le hubiera gustado, pero que aprovechó siempre los viajes de negocios, cuando era ejecutivo de empresas americanas, para retratar la realidad de Europa.

De su obra creativa no le gusta hablar, prefiere que lo hagan otros, "igual que no hablo de los últimos 25 años que he trabajado en la publicidad para poder ganarme la vida", ha relatado.

Aunque si ha confesado que disfruta fotografiando, que es su pasión, que le ha dado siempre la vida.

El Premio Nacional de Fotografía, que concede el Ministerio de Cultura y está dotado con 30.000 euros, ha sido una grata alegría que le ha devuelto la ilusión a este especialista en automóviles, bodegón, retrato y arte.

El jurado ha destacado, según el Ministerio de Cultura, que "su obra constituye un puente entre la nueva vanguardia neorrealista de la posguerra y los métodos de observación fotográfica posteriores al 68".

Por Keren Valverde.