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Rajoy ataca el tributo, pero no aclara si lo suprimiría

El presidente conservador considera electoralista la decisión del Gobierno

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'A mí no me gusta'. Estas fueron las palabras más categóricas que Mariano Rajoy pronunció ayer ante un auditorio de entusiastas empresarios cuando se le preguntó sobre el Impuesto sobre el Patrimonio. El anuncio del Gobierno sobre este tributo pilló al presidente del PP en Barcelona, desde donde se refirió a la decisión con términos vagos y echando la vista al pasado: 'Se nos dijo que el impuesto era obsoleto y absurdo, ahora ha dejado de ser obsoleto y absurdo'.

Rajoy quiso además aprovechar para denunciar la 'fiscalidad de ida y vuelta' del Ejecutivo y aseguró que la medida 'responde a criterios puramente electorales'. El candidato conservador no aportó ni un solo dato o estadística para reforzar su punto de vista, ni siquiera cuando declaró que rescatar este impuesto no tendrá 'ninguna importancia recaudatoria'.

Para justificar su oposición a este tributo, Rajoy se lanzó con una explicación en que refirió que las personas pueden elegir 'gastar o ahorrar' su dinero, y lamentó que este impuesto perjudique a los ahorradores: 'Grava dos veces lo mismo y es antiahorro'.

'Grava dos veces lo mismo y es antiahorro'

Además, el dirigente del PP puso como ejemplo de los efectos negativos de la medida el de 'personas mayores que han heredado una vivienda y viven de sus rentas'. Según manifestó, la puesta en marcha de este tributo que no considera 'justo' resultaría perjudicial para los ciudadanos en esta situación. A pesar de todos estos inconvenientes, Rajoy no aclaró en ningún momento si suprimirá el Impuesto sobre el Patrimonio en caso de gobernar.

Como colofón, y para criticar la posición del Gobierno en esta materia, aseguró que si llega a la Moncloa una de sus prioridades será la 'seguridad jurídica' en el ámbito fiscal, comprometiéndose a que no revocará ni rectificará las medidas que adopte y a que beneficiará 'a quien quiere crear ocupación'.

En el mismo acto, y ante una nutrida representación de empresarios, avanzó que quiere 'modificar la fiscalidad de los beneficios no distribuidos' por las empresas, 'de manera que aquellos beneficios dedicados a hacer más competitiva la empresa, mediante la adquisición de nuevos activos, tributen diez puntos menos que los destinados a ser distribuidos a los accionistas'.

El dirigente del PP se mostró partidario de acometer una reforma tributaria que pueda generar empleo y de reducir el déficit del sector público para 'enviar señales muy poderosas a los mercados'. En este sentido, explicó que ve necesaria 'una amplia remodelación estructural de las administraciones públicas' que afectaría a ayuntamientos, diputaciones, cabildos y Administración General del Estado.

La receta económica de Rajoy pasará también por culminar una 'reestructuración del sistema financiero', en la que debe primar 'el saneamiento sobre la recapitalización'.