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Rajoy cita a Camps en Cuenca para pactar su defensa ante la Gürtel

Comen en secreto en el parador de Alarcón. Ricardo Costa se resiste a convertirse en el chivo expiatorio del escándalo

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La gravedad de lo que está ocurriendo en el PP de la Comunidad Valenciana (PPCV) se escenificó ayer en un cara a cara entre el líder del PP, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat, Francisco Camps. Ambos se reunieron en un almuerzo para discutir cómo encarar la nueva crisis interna que se ha desatado tras salir a la luz el informe policial que aporta claros indicios de financiación ilegal en el PP valenciano.

El encuentro, que se celebró en terreno neutral en el Parador de Alarcón (Cuenca), se prolongó durante varias horas. Desde el círculo de Rajoy confirmaron la cita, pero evitaron desvelar sus detalles bajo la excusa de que se trataba de una conversación privada. Camps, por su parte, llegó con casi una hora de retraso a la inauguración de una exposición de Sorolla y trató de mantenerse en todo momento 'blindado' frente a los periodistas, informa Belén Toledo.

Rajoy y Camps lanzaron evasivas al ser preguntados por dimisiones

Desde el PPCV trataban de quitarle importancia al encuentro insistiendo en que no había sido 'secreto'. 'Forma parte de los encuentros habituales que mantienen una vez al mes', mantenían. A la salida del acto, Público preguntó a Camps si se habían barajado dimisiones. Este respondió con evasivas: 'Estoy encantado porque Fernando Alonso va a correr en Ferrari y su grupo de comunicación podrá retransmitir excepcionalmente el Gran Premio de Fórmula1. Dele recuerdos a Roures de mi parte', dijo en referencia a Jaume Roures, socio de Mediapro y uno de los propietarios de este diario.

Mariano Rajoy, por la mañana, tampoco aclaró nada. 'En Valencia, como todos los españoles, apoyan la candidatura de Madrid 2016 y se van a llevar una alegría', señaló en el Congreso.

Cospedal lanza un ultimátum: «Todo el mundo tiene sus tiempos»

Ante la incertidumbre, en las filas conservadoras se dispararon las especulaciones. La mayoría de dirigentes daba por hecho que Camps no iba a renunciar a su cargo. Todos pensaban más bien en la salida 'ejemplarizante' del secretario general de la formación regional, Ricardo Costa, y del vicepresidente de la Generalitat, Vicente Rambla, ambos implicados en la trama Gürtel. Algunos incluso apuestan por una remodelación completa del Gobierno autonómico. En los próximos días se pondrán de manifiesto las medidas 'contundentes' que Rajoy y Camps han cerrado.

El nombre de Costa está en todas las quinielas al aparecer en la investigación como la persona que cerraba con Álvaro Pérez, El Bigotes, los pagos en negro por actos del partido. Que la Fiscalía rechazara ayer la denuncia que presentó contra los autores del informe policial, que él calificó de 'montaje', le ha dejado todavía más en evidencia.

Pero la mano derecha de Camps está resistiéndose. Según quienes le rodean, Costa está dispuesto a pelear con uñas y dientes para no convertirse en el chivo expiatorio de toda esta historia. Algunos cargos valencianos señalan, en su defensa y apuntando hacia arriba, que 'el partido tiene una historia' y que él siempre ha sido 'muy leal y ha actuado según le han dicho'.

En el PP piensan que la salida de Costa y Rambla sería ejemplarizante

Los conservadores valencianos, que han mantenido durante todos estos días que sus responsables habían hecho 'las cosas bien', seguían defendiendo ayer que era 'extraño que nadie se hubiese hecho cargo del informe'. 'Si hay irregularidades, los tribunales deberían actuar ¿no?', señalaban.

La tormenta se barruntaba ayer desde primera hora de la mañana. La dirección del PP había asistido con estupefacción a la pasividad de Camps. El PPCV había anunciado que iban a adoptar cuatro iniciativas 'excepcionales', entre las que se contaban una nueva auditoría o una comisión para fiscalizar las cuentas del PP y del PSOE, aunque los socialistas no están en el punto de mira. Pero en las filas conservadoras sonaron insuficientes.

Por eso, en una entrevista en Veo7, María Dolores de Cospedal, mandaba un nuevo recado a Camps. Reiteraba la 'confianza' que el partido mantiene en él y volvía a darle carta blanca para adoptar las decisiones que considerase oportunas, pero con un apunte.

La secretaria general recordó que durante estos días se había venido celebrando el debate de política general en la Comunidad Valenciana y que, por tanto, Camps estaba inmerso en sus tareas 'como presidente de todos los valencianos'. Pero insistió en que esperaba que actuara 'como tiene que actuar', realizando un especial hincapié en que 'todo el mundo tiene sus tiempos'. Con ello parecía estar emplazando a Camps a ocuparse de los asuntos internos en cuanto tuviese ocasión. Y ese momento arranca a partir de hoy, cuando, sin cita en Les Corts, no hay más excusas para posponer decisiones.

La secretaria general del PP había asistido poco antes a un reunión de más de 40 minutos en el Congreso para marcar la estrategia. Fue una minicumbre del Comité de Dirección a la que asistieron también Esteban González Pons, Soraya Sáenz de Santamaría y Ana Mato.

El lunes, Cospedal había dicho que la cúpula no iba a poner 'plazos, ni condiciones' al PP de la Comunidad Valenciana, dando a Camps 'libertad' para actuar 'convenientemente'. Pero ayer, todo se precipitó y hubo una nueva vuelta de tuerca. La mano derecha de Rajoy se mostró 'absolutamente' dispuesta a depurar responsabilidades en su partido al recalcar que 'quien haya hecho cosas que no se tienen que hacer, no estará en él'.