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Rajoy despide a Ricardo Costa

La medida se interpreta como "una desautorización" a Camps //Rajoy pierde la paciencia: "Santo Job sólo hay uno en la historia"

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Ayer la fiesta se acabó para Ricardo Costa. En un gesto sin precedentes, el Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP decidió abrir un expediente disciplinario y suspender cautelarmente de militancia a la mano derecha de Francisco Camps por su 'actitud'. Costa se había quejado pocas horas antes, 'como secretario general' de la formación en la Comunidad Valenciana, de que la dirección nacional no le hubiera llamado aún para escuchar sus explicaciones. En la cúpula conservadora, que lleva dos semanas diciendo que Costa ya no ocupa ese cargo, sus declaraciones provocaron 'un incendio devastador' y se le echó de forma fulminante.

'Era la enésima vez que nos retaba y ya estábamos preparados para ello', comentaba un miembro del equipo de Rajoy. En la sede nacional lo interpretaron como 'un desplante del propio Camps'. Nadie se creyó que su hombre de confianza saliera a hacer esas declaraciones sin su consentimiento. Rajoy habló con el presidente de la Generalitat para informarle de la medida que se había adoptado. En el PP creen que este golpe de autoridad es una 'desautorización en toda regla' al líder conservador valenciano.

Juan Costa, su hermano, califica la decisión de 'arbitraria'

A Camps no le quedó otra que 'acatar' la decisión. 'Formamos parte de un todo, el PP de España, con Rajoy a la cabeza', señaló a su estilo. Y, de paso, aprovechó para glorificar a Costa. 'Tenemos por él el mayor respeto y avalamos su excepcional gestión' dijo, desvinculando ésta de lo ocurrido. 'Nada tiene que ver', mantuvo.

Muchos de sus compañeros no opinan lo mismo y creen que Costa rompió ayer, con 'su provocación', el fino hilo que le unía todavía al PP. En sus filas no olvidan el último mes. Recuerdan que 'cayó como una bomba atómica' la declaración que realizó horas antes del último Comité Ejecutivo Regional de su partido. En aquella intervención acusó a Rajoy de no haber dado instrucciones para que no se contratara con las empresas del caso Gürtel. Ese mismo día, martes y 13, tras la reunión regional, llegó la guerra de comunicados. Rajoy defendió a Camps a pesar de que este le había mentido garantizándole el cese de Costa.

Durante las dos últimas semanas, desde Valencia y Madrid han insistido en versiones contradictorias: Costa negaba la destitución de la que hablaba el equipo de Rajoy. Una situación que, según varios diputados, dejaba en entredicho el liderazgo del presidente nacional. El desafío de Costa también dejó 'tocada' a la secretaria general, María Dolores de Cospedal, quien no dejó de reclamar desde el primer día que se aplicaran 'medidas contundentes' mientras Valencia hacia oídos sordos.

Manuel Pizarro: 'El ganado tiene que tener un pastor si no se desparrama'

Ahora, los colaboradores de Rajoy temen que Costa 'tire de la manta'. Están preocupados por que sus palabras se conviertan 'en acción'. 'Igual que amenazaba a Camps, y por eso le aguantaba, ahora puede intentarlo con nosotros', confiesan.

Pero, por lo visto, Rajoy no está dispuesto a pasar ya ni una. 'La paciencia es la más importante de la virtudes, pero Santo Job no ha habido más que uno en la historia', afirmó ayer en Cartagena. El jefe de la oposición prometió que el próximo martes fecha en la que se ha convocado al Comité Ejecutivo Nacional abordará los conflictos internos que afectan a su partido. El líder conservador dijo que no aceptaba la corrupción 'de ninguna de las maneras' y que le parecía 'una porquería'.

El líder del PP dice que no acepta la corrupción y que es 'una porquería'

Sus palabras se esperan con verdadera expectación. En el PP están muy preocupados por la situación de descontrol. Manuel Pizarro lo resumía ayer a la perfección. 'El ganado tiene que tener un pastor por delante y un perro guardián. El líder tiene que ir delante, llevar un secretario general que ponga orden y un motor muy claro que son los principios, los valores e ideas con los que intentas imantar a la sociedad. Cuando no se hace esto , el ganado se desparrama', denunció.

Hace tan solo unos días, los que rodean a Rajoy no descartaban que Camps nombrara a Costa conseller. 'Entonces habrá que reaccionar. No se puede tolerar', admitían. Ayer, se precipitó ese momento. Costa, que no está imputado, se ha resistido todo este tiempo a abandonar sus funciones esperando a que le llamaran para investigarle. En la cúpula reconocen que el informe policial que apunta hacia una posible financiación ilegal del PP valenciano fue determinante para desterrarle.

Costa no recibió ninguna notificación oficial y se enteró por la prensa de su suspensión. Su hermano, el diputado Juan Costa, reconoció que la noticia le había 'sorprendido profundamente'. Y tachó de 'arbitraria' la decisión. 'Creo, honestamente, que en política hay cosas que no se deben y no se pueden hacer'. Carlos Fabra, presidente del PP de Castellón, declinó opinar. La vicesecretaria de Organización, Ana Mato, aseguró que a Costa se le había expulsado por 'el daño' que le estaba causando al partido.

En el PP destacan que Camps ya no tiene ahora su 'cortafuegos'. Rajoy afirmó que no haría nada contra él hasta que apareciera un 'nuevo elemento'. Si este surge ahora, el president de la Generalitat lo tendrá que afrontar solo hasta sus últimas consecuencias.

El doble rasero
Cumplir órdenes o insultar
La suspensión cautelar de militancia a Ricardo Costa ha servido a los fieles a Aguirre para empezar a calentar los motores de cara a la comparecencia de Manuel Cobo ante el Comité de Derechos y Garantías. Juan Soler, portavoz adjunto del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid, consideró ayer que “sería muy raro” que el citado órgano suspenda de militancia a Costa “por obedecer a su presidente, Francisco Camps, y perdone al vicealcalde, Manuel Cobo, por insultar a la presidenta regional Esperanza Aguirre”.

Resolución
Basada en los estatutos
Soler advirtió de que la decisión que se tome con Cobo “se respetará en Madrid, si es justa y hace respetar los Estatutos del partido”. De lo contrario, aseguró que “la imagen del partido” quedaría “en muy mal lugar”.