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Rajoy se esconde y alimenta las dudas sobre su autoridad

La dirección nacional suspendió dos ruedas de prensa para no hablar del caso

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El papel de Mariano Rajoy está en entredicho. Ayer, Ricardo Costa apuntó directamente hacia su cabeza al explicar que su partido jamás había recibido ningún tipo de 'instrucción' de la dirección nacional para que dejase de trabajar con Orange Market, la empresa de la rama valenciana del caso Gürtel. Costa afirmó que si esta orden se hubiese dado, su formación la habría cumplido 'como siempre'.

Con esta acusación tan grave se desayunaba Rajoy junto a su Comité de Dirección. El comunicado de Costa, por lo visto, se le atragantó. 'Cayó como el bombardeo atómico sobre Hiroshima', explicó gráficamente a este diario uno de sus colaboradores. Las palabras del secretario general valenciano sonaron como un 'auténtico órdago'.

El líder del PP, que siempre se ha defendido diciendo que él dejó de trabajar con las empresas de Francisco Correa cuando se hizo con las riendas del partido en 2004, no avisó al resto de sus barones territoriales para que cortaran relaciones con la trama de corrupción. Pero ayer Rajoy no quiso ofrecer explicaciones. Y menos aún dar réplica a Costa.

Desde la cúpula del partido se mantuvo ayer durante toda la mañana un incómodo silencio. No se celebró la habitual rueda de prensa que concede la portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, tras la Junta de Portavoces. Y tampoco la que acostumbra a dar María Dolores de Cospedal. Fuentes del PP preferían dejar la respuesta en manos de Francisco Camps.'La dirección se trata única y exclusivamente con él', sentenciaban fuentes cercanas a Rajoy a media tarde.

Desde la cúpula del partido se mantuvo ayer durante toda la mañana un incómodo silencio

Por la noche llegaba el caos. Tras el Comité regional, la cúpula emitía un comunicado en el que afirmaba que Camps había cesado a Costa en todos sus cargos. Poco después, el PP valenciano insistía en respaldar a su secretario general, manteniendo que este iba a permanecer al frente mientras no se abriese una investigación interna. Con ello volvían a dejar en evidencia a Rajoy. Sobre todo su falta de autoridad para poner orden. El pulso que Camps mantuvo con el presidente nacional durante su almuerzo en el Parador de Alarcón no fue nada en comparación con el enfrentamiento directo que se vivió ayer.

Los marianistas defendían ayer la postura de su jefe de filas argumentando que él no iba preguntando 'con quién se contrataban los actos' y opinaban que Costa se había revuelto 'como gato panza arriba por resentimiento'. Pero dentro del PP se empezaba a extender la sensación de que el comunicado de Costa se podía llevar 'por delante' a Camps y a Rajoy. La mayoría de los conservadores creen que el presidente de la Generalitat sale muy 'tocado' por esas declaraciones. 'Y es que el problema de Valencia es que todo acaba en Camps', resaltaban. Pero además destacaban el daño que todo este asunto le está haciendo a Rajoy. 'Le va a pasar una factura importante', vaticinaba un diputado.

Para algunos miembros del Comité Ejecutivo Nacional, lo mejor sería que Rajoy comenzara a desvincularse de Camps. Algunos piensan que sería aconsejable abrir una comisión de investigación para transmitir a la opinión pública una imagen de transparencia.

Otros, más tajantes, invocan el artículo 35.1.e, que habla de nombrar una gestora 'para gobernar transitoriamente algunas de las organizaciones territoriales siempre que se aprecien graves circunstancias'. Desde la dirección, sin embargo, no parecen dispuestos a llegar tan lejos.

También hay quien plantea ya la posibilidad de que Camps no sea candidato en las próximas elecciones autonómicas. Pero Rajoy, desde hace meses, viene defendiendo que cuenta con su confianza para repetir. Algunos creen que Camps se está jugando en estos días su estabilidad para llegar a esa fecha reforzado o debilitado. Y el camino no se lo van a poner fácil. Pero ni a él, ni a Rajoy.