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Rajoy evita despedirse en público

El líder del PP tan solo desea "buena suerte" a Zapatero en los pasillos y no en el Pleno

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En los últimos tiempos el líder del PP, Mariano Rajoy, ha repetido con cierta asiduidad que su relación con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es 'buena'. De hecho, ayer, martes, departieron relajadamente en un acto institucional. 

Sin embargo, en la última sesión de control al Gobierno antes de las elecciones, en su último cara a cara después de casi ocho años, el jefe de la oposición optó por el enfrentamiento antes que por la despedida cortés.

Ni siquiera hubo despedida, al menos en el hemiciclo. En la tribuna Rajoy se mostró duro con Zapatero, al que acusó de dejar 'una herencia envenenada'. Sonó a reproche pero también a ponerse la venda antes de tener la herida. Una crítica preventiva. 

Zapatero apenas opuso resistencia. Dio la sensación de que está de vuelta de todo. Se mostró irónico al agradecer a Rajoy su 'cortesía' y dijo que los ciudadanos prefieren líderes que hagan algo más que atacar. Eso fue todo por parte del presidente del Gobierno, que ni siquiera consumió todo el tiempo del que disponía para replicar al jefe de la oposición. 

Una vez en los pasillos, Rajoy se dirigió a Zapatero para desearle 'la mejor de las suertes'. Despedida discreta. La actitud de Rajoy llama la atención, sobre todo porque choca frontalmente con la que mantuvo el portavoz del PP en el Senado, Pío García-Escudero la semana pasada en la que también fue la última comparecencia de Zapatero en la Cámara Alta.

En ese último pleno, García-Escudero aparcó la polémica y prefirió despedir a Zapatero, mostrarle su respeto, felicitarle por algunas iniciativas, como la de someterse al control del Senado. 'Le deseo lo mejor; tiene que entender que sólo en el terreno personal, no en el político', finalizó Escudero.

Rajoy no hizo nada de eso. Ante los periodistas se justificó apelando a 'los tiempos' del Parlamento. Cada cosa a su tiempo, vino a decir el conservador. Para Rajoy, la despedida debe hacerse en los pasillos. 

Aunque no fue sólo Rajoy. La última sesión de control en el Congreso fue fría y rutinaria y con poquísimas despedidas de cortesía o mensajes personales de buenos deseos para Zapatero. Sólo los aplausos de los diputado del PSOE provocaron la sensación de adiós.

Zapatero, en cambio, si quiso despedirse del portavoz del PNV, Josu Erkoreka, al que por iniciativa propia agradeció 'el esfuerzo de lealtad y cooperación' de su grupo durante la legislatura que está a punto de acabar. Erkoreka tampoco se despidió.