Publicado: 26.11.2014 07:15 |Actualizado: 26.11.2014 07:15

Rajoy sí gasta lo que no tiene: 280.000 millones en cuatro años

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Mariano Rajoy ha justificado buena parte de sus impopulares decisiones económicas en la necesidad de poner bajo control el déficit público. Su eslogan preferido, antes y después de convertirse en presidente del Gobierno, ha sido que no se debe gastar lo que no se tiene. Sin embargo, los números revelan que en este aspecto Rajoy tampoco se ha mostrado demasiado fiel a sí mismo.

En los dos ejercicios ya cerrados de la presente legislatura, el Estado español sumó un desfase en sus cuentas de 180.000 millones de euros en números redondos, equivalentes a un 10,3% del PIB en 2012 y al 6,8% en 2013. Para este año están previstos 55.000 millones más y para 2015, del orden de 45.000, siempre que se cumplan los objetivos pactados con Bruselas.


Todo ello significa que, en el mejor de los casos, Rajoy gastará durante su mandato 280.000 millones de euros más de lo ingresado, en flagrante contradicción con sus proclamas de austeridad. José Luís Rodríguez Zapatero, cuya gestión de las cuentas públicas es recurrentemente denostada por el PP, acumuló un déficit de 360.000 millones durante su segunda legislatura (2008-2011).

El peor año de Rajoy fue 2012, cuando el desequilibrio presupuestario ascendió a casi 110.000 millones de euros, pese a la puesta en marcha de los recortes en el gasto social y a la subida de impuestos, especialmente el IRPF y el IVA. Los ahorros y los ingresos adicionales obtenidos entonces fueron absorbidos por el rescate de la banca, que impidió un mejor resultado.


En 2013, aliviadas en parte de ese lastre las cuentas públicas, el déficit cayó a poco más de 70.000 millones, lo que no evitó que fuera el segundo más alto de la zona euro en valores absolutos, sólo por detrás de Francia, que rondó los 90.000. En porcentaje del PIB, el único país con un desfase superior al de España (6,8%) fue Grecia (12,2%).

El Gobierno de Rajoy, además, ha tenido que renegociar varias veces con la Comisión Europea los objetivos de déficit público, ante su dificultad para cumplirlos. Saltárselos a la torera no sólo habría llevado consigo la apertura de un procedimiento sancionador contra España, sino la vulneración del artículo 135 de la Constitución que consagró en 2010 el principio de equilibrio presupuestario y cuya reforma está sujeta hoy a debate político.