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Rajoy: "Habrá agua para todos"

El líder del PP no aclara cómo y evita citar el trasvase del Ebro

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El líder del PP estaba ayer en su salsa arropado por los militantes de la Comunidad Valenciana y de la región de Murcia, dos de los feudos del PP. A Rajoy no le hacía falta hacer un gran discurso para recabar apoyos y, por eso mismo, se dio el gustazo de relajarse.

Pero no podía defraudar a su auditorio y lo primero que hizo fue asegurar que 'habrá agua para todos'. 'Que se me escuche y se me entienda bien, el agua que sobre después de cumplir los compromisos del Pacto del Agua en Aragón y del caudal ecológico del Delta, la que se va al mar, irá a parar a Barcelona, Castellón, Valencia, Alicante, Murcia y Almería', prometió.

'Yo no quiero una España amarilla. Zapatero nos lleva al desierto', señaló Rajoy entre grandes aplausos. 'Quiero una España verde como esta corbata', recalcó señalando la que llevaba puesta y a los jóvenes que, tras él, lucían una camiseta del mismo color.

Rajoy no hizo una sola referencia explícita al trasvase del Ebro pero todo el mundo entendió que de llegar al poder lo realizará. Eso sí con una condición. Primero se acometerán las obras que los aragoneses quieren. Paso por paso.

El dirigente conservador criticó la propuesta socialista de llevar agua de Almería a Barcelona en camiones cisterna. 'Podían haber resuelto el problema, no lo han hecho y seguimos con el parche y sin la solución de futuro. Vamos a arreglarlo', reivindicó.

Posponer la decisión

En su discurso se medían todas las palabras. No fuera a herir sensibilidades. No hay que olvidar que este tema le ha producido más de un quebradero de cabeza y que hasta el presidente del PP de Aragón, Gustavo Alcalde, llegó a anunciar su dimisión si el trasvase figuraba finalmente en el programa electoral. Sin embargo Juan Costa y Ángel Acebes lograron un acuerdo de mínimos y en la oferta del PP sólo se plasma un compromiso con las cuencas excedentarias. Es decir, nada que comprometa al PP. Tal y como se hizo en el 2004.

Ayer Rajoy dijo que quería dejar clara su postura. Y lo hizo de la mejor forma posible: contentando a todos. Sólo a partir del 10-M, y si gana, se verá de nuevo envuelto en un conflicto interno. Francisco Camps será el primero en reclamar su parte, teniendo en cuenta que ayer como telonero aseguraba que Rajoy 'será el presidente que ponga la primera piedra del trasvase'.

Ese momento llegará. Pero, por ahora, al tajo y con un objetivo claro: Zapatero. Rajoy considera que la gestión de los socialistas ha sido en todos los ámbitos nula. 'Hay un máximo descontrol', exclamó.

Además, el dirigente conservador cree que es intolerable que la solución que propone Zapatero para luchar contra la violencia doméstica sea la de convocar la conferencia de presidentes. Tras calificar la propuesta como 'la última genialidad' del jefe del Ejecutivo socialista, el presidente nacional del PP pidió 'por favor, un poco de cordura y razón'. Él está seguro de que 'no basta con hacer leyes' y recordó que a Zapatero sólo le ha servido 'para salir en el telediario'.

El líder del PP se presentó ayer más confiado que nunca. 'Estoy bien, en forma, con ganas, más preparado que nunca', insistió. Para lanzarse a una de sus metáforas: 'Soy ciclista, veo la meta, ahí está el spring y tengo el mejor equipo'. Se le veía relajado, como a Camps quien sin Zaplana a su vera resaltaba que era la campaña más feliz de su vida.

Lo único que no hizo durante su intervención fue responder a Felipe González quien le había llamado 'imbécil' por decir que él era más moderado que Zapatero. La réplica se la daba Ángel Acebes explicando que el ex presidente del Gobierno se había quedado para 'hacer el trabajo sucio de Zapatero' y que era 'patético'.