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Rajoy llega a la cumbre de Bruselas más preocupado por la unión bancaria que por el rescate

La prioridad del presidente español es bien distinta: exigir a los socios europeos que se acelere la unión bancaria para que el rescate bancario no compute como deuda pública

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En vísperas del Consejo Europeo que este jueves arranca en Bruselas, los rumores y especulaciones sobre la inminencia de un rescate a España vuelven a las portadas de casi  todos los periódicos. Nada nuevo bajo el sol, por otra parte: últimamente especular sobre el rescate soberano de España suele ser habitual cuando se reúnen los líderes europeos. Pero en esta ocasión nada indica que de la cumbre de Bruselas vaya a salir una decisión definitiva sobre el asunto. 'Ni Grecia ni España están en el orden del día', dijo este jueves el portavoz del Ejecutivo comunitario, Oliver Bailly. 'No esperamos novedades en el Consejo Europeo sobre la situación financiera y económica de esos dos países en particular'.

Mariano Rajoy, instalado en el mutismo, tiene otras prioridades: exigir a los países de la UE que cumplan el compromiso asumido en junio de permitir la recapitalización directa de la banca española a cargo del fondo de rescate, lo que significa que la ayuda comunitaria no computaría como deuda pública.

En la agenda de Rajoy manda la unión bancaria y la creación de un supervisor europeo. El presidente español quiere que esa unión bancaria esté lista en enero de 2013. El problema es que Alemania quiere retrasarla hasta 2014. Rajoy tendrá por tanto que echar otro pulso a la canciller de Alemania Angela Merkel.

'Los acuerdos que se alcanzan, se cumplen', dijo Rajoy el miércoles en Bucarest ante el plenario del Congreso del Partido Popular Europeo (PPE) en Bucarest, al que asistía también Merkel. Rajoy cuenta con el apoyo del presidente francés, François Hollande, y del primer ministro italiano, Mario Monti, que también reclaman acelerar la unión bancaria para romper así el 'círculo vicioso' entre bancos y Estados. Pese a ello, no se espera, según fuentes diplomáticas, que el Consejo Europeo ofrezca a España nuevas garantías sobre la recapitalización directa, cuestionada en las últimas semanas por Alemania, Holanda y Finlandia.

Pero aunque la situación financiera de España y el rescate soberano no figuran oficialmente en la agenda de la cumbre, es indudable que el asunto se tratará en la reunión, por muchas declaraciones que haya en sentido contrario. Rajoy sigue instalado en la ambigüedad, máxime a tres días de que se celebren las elecciones gallegas y vascas. El presidente del Gobierno ya ha dicho en alguna ocasión que pedirá ayuda cuando los costos del endeudamiento sean insoportables, pero con la prima de riesgo por debajo de 400 puntos por primera vez desde abril y el bono a diez años en un 5,46% es muy probable que Rajoy prefiera esperar.

Ese es al menos el mensaje del Gobierno: no hay que precipitarse y hay que adoptar la decisión tras meditarla con detenimiento y una vez que se conozcan todos los detalles del instrumento de liquidez planteado por el BCE, el fondo de rescate europeo (MEDE).

Lo que sí puede salir del Consejo Europeo es la aclaración definitiva de las 'condiciones precisas' que deberá cumplir España si pide el rescate. El presidente de Francia, François Hollande, defendió este jueves en una entrevista con varios medios que esas condiciones no deberían incluir cargas nuevas.

Tampoco Grecia, donde este jueves tienen una nueva huelga general, está en la agenda oficial de la cumbre, aunque se espera que los líderes europeos elogien 'los esfuerzos muy estimables que el Gobierno griego ha emprendido estos últimos tiempos' en materia de ajustes y reformas, según un alto funcionario de la UE. La troika ha concluido su viaje a Atenas y espera 'en los próximos días' un acuerdo con las autoridades helenas sobre los ajustes exigidos a cambio del siguiente tramo de 31.500 millones de euros del rescate.

Si se confirma este acuerdo, los líderes europeos deberán decidir en las próximas semanas si dan más tiempo a Atenas para corregir su déficit y cómo se financian las ayudas extra que exigiría esta prórroga. Sin un pacto, Grecia se vería obligada a suspender pagos y probablemente a dejar el euro, una hipótesis que en las últimas semanas ha perdido fuerza.