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Rajoy no asume ninguna culpa: "El PP es el principal perjudicado de la trama corrupta"

La solución del presidente del PP a la crisis de la Gürtel se limita un código de buenas conductas

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Tras permanecer más de una semana desparecido y seis meses sin hacer una sola declaración desde la sede nacional de su partido, el presidente del PP ha roto su silencio para sacar pecho.

Pese a las evidencias, la destitución de Ricardo Costa en Valencia y las varias cabezas que han rodado ya en Madrid a cuenta del caso Gürtel, Mariano Rajoy ha hecho una defensa cerrada tanto de su gestión ('he dado una respuesta política ajustada a cada caso concreto') como de la honradez de su partido ('todas nuestras cuentas están fiscalizadas'). Rajoy también ha aprovechado su reaparición para ratificar al presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps: 'Tengo en él el mismo nivel de confianza que he mantenido desde que soy presidente del partido'.

El PP es inocente y no tiene ningún vínculo con el caso Gürtel. Más aún: es víctima de una trama perpetrada por elementos 'externos' cuyo fin era dañar a los conservadores. Autocríticas, ninguna.

'Se ha querido dañar al Partido Popular, como se ha querido dañar a militantes de este partido que, en virtud de las filtraciones del sumario, se han visto sometidos a escándalo público sin siquiera figurar como imputados y por tanto sin posibilidad de defensa', ha denunciado Rajoy.

'La conducta reprobable de algún militante, de confirmarse, sería exclusivamente personal'

Entre los elementos que han trabajado para minar la 'credibilidad' de los conservadores, Rajoy ha mencionado al Gobierno: 'Es indignante y antidemocrático el uso que ha hecho' de los poderes del Estado para perjudicar al partido, ha sostenido. Entre los ejemplos, Rajoy ha vuelto a mencionar la cacería del ex ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, con el magistrado de la Audiencia Naciona Baltasar Garzón (el primero dimitió) o las 'instrucciones' dadas por la vicepresidenta Maria Teresa Fernández de la Vega a la Fiscalía para  recurrir el archivo de la causa abierta por los trajes de Camps.

'Estamos ante una trama externa que ha intentado lucrarse de la imagen y de la implantación territorial de esta organización. La conducta reprobable de algún militante, de confirmarse, sería exclusivamente personal y no puede comprometer la honorabilidad del conjunto del PP', ha agregado.

En una intervención en la sede del PP en la que ha admitido preguntas de los periodistas, Rajoy ha aprovechado para respaldar al presidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps: 'A mí el señor Camps no me ha mentido, y mantengo en él la misma confianza de los últimos años', ha recalcado al tiempo que ha agradecido al ya ex secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, su labor durante los últimos años.'No dudo de su honradez, pero un secretario general tiene un plus de exigencia que no tienen otros militantes del partido', ha señalado para justificar su salida.

Más explícito ha sido con su apoyo al presidente de la Generalitat al revelar que su intención es que Camps continúe como presidente de la Generalitat valenciana y del partido en la comunidad, y por tanto, que repita en las próximas elecciones autonómicas, en 2011.

Pese a realizar una defensa cerrada de las cuentas del PP, el líder de los conservadores ha presentado como gran avance en la lucha contra la corrupción interna una sola medida: la creación de un Código de Buenas Prácticas para dirigentes y cargos públicos del partido que marcará pautas éticas de comportamiento 'mucho más allá de lo legalmente exigido'. Una medida que ya adoptó en la década de los 90 el ex presidente José María Aznar.

'A mí el señor Camps no me ha mentido, y mantengo en él la misma confianza de los últimos años'

En su intervención Rajoy ha sacado pecho ('hemos marcado un nivel de exigencia sin parangón en la vida publica') al tiempo que ha lanzado un aviso a navegantes: 'Como presidente del PP no voy a consentir conductas que puedan avergonzar a ningún militante y votante de nuestro partido, independientemente de que estas conductas sean sancionables desde el punto de vista penal', ha subrayado.

Rajoy ha destacado que la relación con los corruptos se rompió en febrero  2004, ya que 'perdimos la confianza cuando comprobamos que algunos proveedores estaban utilizando el nombre del PP en beneficio propio'.

El líder conservador, quien considera que la Gürtel es un 'parapeto del Gobierno para eludir responsabilidades', ha afirmado que el PP debe dar una respuesta política que no sea 'arbitraria, precipitada e injusta'.

'No voy a consentir conductas que puedan avergonzar a ningún militante'

Rajoy, quien ha diferenciado entre imputados y citados en el sumario, considera que es necesario 'dar respuestas políticas ajustadas'. 

'Cada caso es diferente, la respuesta no debe ser la misma', ha considerado.