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Rajoy hace oposición de Rubalcaba

El ex vicepresidente socialista entona el ‘mea culpa' por los desahucios e insiste en la reforma de la ley hipotecaria como única solución. Rajoy le dice que no "tiene el patrimonio de los sentimientos" y le echa en

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El presidente del Gobierno y el líder del Partido Socialista parecieron intercambiar los papeles durante el turno de réplicas y contrarréplicas que siguieron al discurso de Alfredo Pérez Rubalcaba.

Mariano Rajoy, que intercaló el discurso irónico ('Yo no he pedido su dimisión... No me interesa') con una cascada de datos comparativos sobre la gestión de este Ejecutivo y el anterior de José Luis Rodríguez Zapatero, optó por hacer oposición del derrotado ex Gobierno, encarnado hoy en la figura del ex vicepresidente Rubalcaba, a quien Rajoy echó en cara, incluso, el haber obtenido el peor resultado electoral de los socialistas desde 1982 y ahora, 'los suyos' se encarguen de pedir la dimisión del secretario general.

Por su parte, Rubalcaba trató de llevar al presidente al terreno de la actualidad de crisis socioeconómica y de las instituciones, pidiéndole incluso que fuese 'ahora' a los comedores sociales, como hizo 'cuando estaba en la oposición'.

El número uno del PSOE chocó contra un muro cuando intentó que el presidente entrase en el debate sobre la corrupción. Rubalcaba le aseguró que contaba con su apoyo en las medidas contra ella anunciadas esta mañana, pero pidió que fuese más allá y las dotase de 'carácter retroactivo'. Rajoy se negó a debatir sobre 'este asunto', aunque recordó al socialista que es su partido el que 'fue condenado por financiación ilegal, no el mío'.

El jefe del Ejecutivo ordenó su discurso en bloques para replicar a Rubalcaba, no sin antes criticar 'el desorden de la intervención' de éste y 'el problema' de que el secretario general del PSOE tenga 'una historia'. 'En 1996, heredamos lo que heredamos; en 2004, ustedes heredaron lo que heredaron y, ahora, nosotros heredamos lo que heredamos. Siempre tenemos que arreglar los desaguisados que dejan cuando gobiernan', reprochó el presidente al líder de la oposición socialista.

Rajoy tiró de los argumentarios de los ministerios -los llevaba en carpetas clasificadas por departamentos- para responder a la acusación de haber obviado el estado de la sanidad pública o el drama de los desahucios en su intervención inicial. También lanzó todas las grandes estadísticas que maneja el ministro de Educación, José Ignacio Wert, para defender la gestión del Gobierno en esta área; lo mismo que con la reforma laboral, ante una satisfecha Fátima Báñez, que se vio así respaldada por Rajoy cuando éste repitió el argumento estrella de su ministra: a pesar de las demoledoras cifras de paro (6 millones prácticamente), 'se destruye menos empleo que en 2011' y éste es un signo positivo.

El líder del PSOE intentó echar el freno al jefe del Ejecutivo en sus referencias a la gestión del anterior Gobierno, recordándole que 'ya fue juzgada y por eso' están en la oposición, ésta que es 'la madre Teresa de Calcuta' en comparación con la 'terrible y destructiva' oposición del PP y de Rajoy.

El debate entre los líderes de los dos principales partidos adquirió tintes más duros cuando se abordó el tema de los desahucios y Rubalcaba le reprochó no haber alcanzado el pacto que él le ofreció para frenar este drama y que incluía un cambio en la ley hipotecaria. 'Ahora han tenido que decir que sí a una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que incluye esa reforma', le recordó, y 'si hubiéramos llegado a un acuerdo, habríamos evitado algunas desgracias'.

Con todo, y ante las acusaciones de Rajoy por no haber hecho nada a partir de 2007, cuando 'se duplicaron las ejecuciones hipotecarias', Rubalcaba admitió que piensa continuamente 'Maldita sea; por qué no arreglamos aquello', pero que eso no le impide intentarlo ahora. El presidente respondió airado a los argumentos del líder socialista, pidiéndole que no hiciera 'demagogia' ni lanzara 'eslóganes' y reprochándole por no dar 'ningún dato', pero sobre todo, que no se creyera que 'tiene el patrimonio de los sentimientos'.