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Rajoy sopesa cómo sustituir a Aguirre

Con sus últimas críticas a las políticas del Gobierno, la presidenta del PP de Madrid ha acabado con la paciencia del Ejecutivo y de la dirección nacional del partido. En Génova sopesan dar el liderazgo regional

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La presidenta del PP de Madrid ha conseguido lo que, últimamente, parecía más difícil: poner de acuerdo al Gobierno y al partido en que su actitud de crítica constante a Mariano Rajoy es 'imprudente e inadmisible' en un momento tan delicado para los conservadores. En el seno del PP entienden que el descontento -'y hasta la decepción'- con las políticas del Ejecutivo y la forma de comunicarlas o relatarlas (término de Alberto Núñez Feijóo, que cree que el presidente del Gobierno carece de 'relato') es 'normal', sobre todo, tras el varapalo que supusieron para los conservadores las previsiones hechas públicas tras el Consejo de Ministros del 26 de abril: el PP terminará la legislatura con un paro más elevado del que tenía cuando llegó a La Moncloa, en noviembre de 2011.

La secretaria general del PP lanzó ayer el primer aviso del hartazgo del partido para con su líder en la Comunidad de Madrid: 'Aquí nadie está para hacer algo en lo que no crea', sostuvo sin aludir a la interpelada, aunque en clara respuesta a las críticas de Esperanza Aguirre a Rajoy y a Cristóbal Montoro por subir los impuestos o por incumplir el programa del PP en este sentido. La interpretación de la frase de María Dolores de Cospedal no admite muchas variantes, razonan en el PP: 'Si no te gusta, te vas'. Y ése es precisamente el melón que se ha abierto y que parece complicado que, a estas alturas, la dirección nacional del PP y el propio Rajoy lo vayan a cerrar en falso y con el riesgo de que se abra de nuevo más adelante y con mayor polémica.

Fuentes del PP aseguran que Cospedal -cuya relación con Aguirre es bastante tensa y no exenta de reproches mutuos- lleva tiempo analizando cómo trabajar en la candidatura de un sustituto o sustituta de la presidenta del PP de Madrid sin levantar demasiadas ampollas en ésta y en su militancia y electorado más fiel, su amarre más potente. Según las mismas fuentes, además, Ignacio González estaría al tanto de esta estrategia de la número dos del PP y habría lanzado el mensaje sobre su deseo de ser candidato a la Presidencia de la CAM en este contexto preparatorio y no por casualidad.

González ya sonó como sustituto de Aguirré al frente de la formación regional cuando ésta dimitió como jefa del Ejecutivo madrileño, el año pasado. Sin embargo, Rajoy no dio el visto bueno a este relevo, por lo que la lideresa optó por seguir ella misma al frente del PP de Madrid para no ceder el puesto a un candidato de la calle Génova. Otras versiones del propio entorno conservador sostienen que esta teoría la hizo circular la propia Aguirre, que deseaba seguir amarrada al liderazgo del partido para continuar acaparando protagonismo y 'profundizar en su papel' de verso suelto por si a Rajoy le venían muy mal dadas. Los hechos parecen estar dando la razón a esta última interpretación.

A González, sin embargo, le ha salido una fuerte competidora con muy buenas relaciones con la presidenta de Castilla-La Mancha: la delegada del Gobierno en Madrid, cuyo protagonismo en todos los frentes que le es posible aventura más aspiraciones políticas que su puesto actual. De momento, el próximo lunes, Cospedal introduce a Cristina Cifuentes en un desayuno-coloquio en Madrid que ha levantado gran expectación, sobre todo, por la batalla de poder -cada vez menos soterrada- que se libra en el partido en Madrid, en la Comunidad y en la capital, en donde Ana Botella también está pendiente de obtener los Juegos Olímpicos para 2020 y confirmar o no sus aspiraciones a repetir en el cargo en la Alcaldía, esta vez, avalada por las urnas.

Lo que es un hecho, según los interlocutores de este periódico, es que desde la dirección general del PP hasta el Consejo de Ministros están de acuerdo en que hay que hacer frente común contra las tesis muy críticas de Aguirre y, si es posible, darles fecha de caducidad. Los conservadores son conscientes de que,  por mucha tertulia a la que vaya o por mucho blog que escriba, si la presidenta del PP de Madrid deja de serlo, su protagonismo se irá diluyendo, como ha ocurrido con todos los ex que ya no tienen puestos ejecutivos ni orgánicos en política.

Las opciones que baraja Cospedal son, por supuesto, la convocatoria del Congreso del PP de Madrid y aunque no se plantea uno extraordinario, sí tratarán de adelantarlo con la excusa de las autonómicas y municipales, previstas para 2015, un año antes de la fecha en que tocaría el 16 Congreso Regional del PP de Madrid (el 15º se celebró hace un año exacto) En este punto, dos son las opciones: renovar completamente el cuadro de fieles a la ex presidenta de la CAM y no dar a González la candidatura a la Presidencia madrileña o situar a éste al frente de los conservadores madrileños sin bicefalia alguna con Aguirre. Si el enfrentamiento con la líder conservadora madrileña, además, alcanza cotas insorportables, en el PP se baraja la idea de colocarla en la lista para las elecciones europeas (2014), aprovechando, además, su indiscutible tirón electoral.

Por su parte, el jefe del Ejecutivo madrileño tiene a su favor la cordial relación que ahora mantiene con Cospedal y el cansancio que también empieza a vislumbrársele de la actitud de Aguirre y su propio papel de apagafuegos.