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Rajoy y Rato cierran un pacto que no incluye a González

El ex director del FMI y futuro presidente de Caja Madrid declara a Público que el acuerdo "ha alcanzado un punto de difícil retorno". El Comité de Garantías cita a declarar a Manuel Cobo

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Rodrigo Rato ya ha hablado con Mariano Rajoy y ha aceptado ser presidente de Caja Madrid. El ex director del Fondo Monetario Internacional afirmó ayer a Público que el acuerdo 'no incluye a Ignacio González', vicepresidente de la Comunidad de Madrid y mano derecha de Esperanza Aguirre. 'El pacto ha alcanzado un punto de difícil retorno, pero no de imposible retorno', admitió.

Fuentes cercanas a Rato temen que los líos internos del PP contaminen su nombramiento y consideran que hay que 'deslindar' asuntos. Creen que no se puede mezclar el futuro de la entidad financiera con la guerra abierta entre Aguirre y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, el pulso del PP de Madrid a la dirección nacional o la polémica generada por las declaraciones de Manuel Cobo, vicealcalde madrileño.

La mayoría de los conservadores cree que Rato es la 'mejor opción' para la entidad financiera dado 'su prestigio'. La portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, reconocía ayer que era 'difícil' encontrarle 'alguna objeción'.

Dentro del PP son muchos los que piensan que para su formación sería 'dramático' y 'el reflejo de su descomposición' no apoyar al vicepresidente de los gobiernos de Aznar. 'Es la segunda persona más importante de la historia del partido', defiende con entusiasmo un ratista.

La dirección del PP valora las palabras del presidente del Gobierno

Algunos diputados conservadores sostienen que 'nadie' desea ver a González como sustituto de Miguel Blesa en la presidencia de la caja. 'Ni los sectores financieros, ni los órganos reguladores, ni el partido, ni Rajoy... No tiene el perfil adecuado', explican.

González está vetado por la cúpula. 'No lo quieren ni de subdirector' de la entidad financiera, comenta un dirigente del PP. Afirman que a Rato tampoco le agrada la idea de que ocupe un cargo de representatividad en la entidad como premio de consolación. 'Podría convertirse en un peligro de desestabilización', señala un alto cargo.

Algunos miembros del Comité Ejecutivo Nacional piensan que existe 'un fallo de comunicación' entre Aguirre y Rato. Y hay quien resalta que este último está 'muy decepcionado' con ella por todo lo ocurrido. 'Él no es un candidato cualquiera. Su nombre tiene suficiente peso para poner fin a cualquier discusión. No es que sea de consenso, es que es el único de peso', resaltan en el PP.

Aguirre insiste en pedir una sanción contundente contra el vicealcalde

Consideran que Rato es, además, la persona idónea para 'despolitizar' la caja. Defienden que lleva tiempo 'fuera de la política' como directivo del banco Lazard, asesor del Santander y consejero de Criteria.

Desde la sede nacional del PP explican que 'no se puede tolerar que Aguirre se salga con la suya y a cambio de aceptar a Rato coloque a su número dos' en la caja. 'No se puede tragar con eso porque entonces estaremos sometidos a su chantaje para siempre', comentan desde el Grupo Popular.

Los conservadores recibían ayer con 'alegría' las declaraciones de Zapatero, quien afirmó en el Congreso que no tenía 'una posición contraria' al nombramiento de Rato. Fuentes cercanas a Rajoy admitían que con ello 'se allanaba el camino'. Pese a todo, José Blanco, ministro de Fomento, defendía en el programa 59 segundos de TVE que la mejor opción es el ex secretario de Estado Luis de Guindos, por estar 'menos' implicado en el debate político.

Granados defendía aún ayer que el candidato para la caja es González

Por su parte, Francisco Granados, secretario general del PP de Madrid, insistía en la candidatura de González. En la Cope volvió a destacar que el pacto con el PSOE, IU y los sindicatos 'no se ha movido un ápice de donde estaba' y que el vicepresidente madrileño 'sigue siendo el candidato'.

Granados también se refirió a las polémicas declaraciones de Cobo, quien el pasado lunes acusó a Aguirre y a su equipo de montar 'una gestapillo' para espiarle, y afirmó que era 'de vómito' lo que se estaba haciendo con Rato. 'Ha hecho unas declaraciones absolutamente inaceptables, injuriosas, calumniosas, insultantes contra un miembro del partido y eso está sujeto a un régimen sancionador', denunció.

En referencia a este asunto, el Comité Nacional de Derechos y Garantías del PP decidió ayer dar trámite a la solicitud del partido en Madrid y citar a Cobo a declarar para que 'pueda alegar lo que a su derecho convenga'. Además, se invitó a la presidenta de Comité regional, Cristina Cifuentes, a 'explicar los fundamentos de su iniciativa'.

Zapatero afirma que no tiene 'una posición contraria' a Rato

Aguirre quiere que Cobo sea suspendido cautelarmente de militancia por sus 'injurias'. En el partido creen que sólo recibirá 'un apercibimiento'. 'Si se llegara más lejos, habría que echar a la mitad del partido con él porque las críticas antes del Congreso de Valencia fueron escandalosas', recordaba un dirigente conservador.

Pero Aguirre ha decidido que hasta que no se le sancione, no quiere ni oír hablar del futuro de Caja Madrid. Ayer coincidió con Cospedal en un almuerzo y se limitó a destacar que todo seguía 'exactamente igual'.

Las posturas siguen muy enconadas. Desde el Gobierno regional creen que es 'una milonga' el anuncio de que se van a adoptar medidas contra Cobo porque pasan los días y no se actúa. 'No nos vale que nos vendan que va a haber una reunión. Queremos resultados. Y hasta que no los haya, no habrá ningún tipo de negociación sobre la caja', dicen. En su opinión, el PP nacional solo quiere 'ganar tiempo' .

Desde el Ayuntamiento recuerdan que nadie ha hablado de 'expedientar o sancionar' a Cobo. El vicealcalde de Madrid declaró que le parecía 'una buena decisión' que le citen. 'Contestaré a todas las preguntas que me quieran realizar, y les contaré y ampliaré todas las afirmaciones y reflexiones que hice', señaló Cobo. En la Comunidad, a más de uno le sonó a 'chulería'.

En la dirección del PP sostienen que se decidió que Cobo tenía que ser 'reprobado' desde el primer momento. Pero explican que las cosas 'no pueden ser por la vía de urgencia, ni cómo ellos pretenden'.

Los colaboradores de Rajoy opinan que Aguirre defiende mucho en público la libertad de los órganos de dirección del partido, pero luego no los respeta.