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Rally-Dakar Argentina-Chile, una carrera a la gloria o la muerte

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Por Luis Ampuero

El primer Rally Dakar que se disputó en Argentina y Chile llenó de gloria a los vencedores, dio vida a un piloto que desafió a la leucemia y engrosó la triste lista de muertes que se cobra la tradicional carrera desde su creación en 1979.

La categoría madre de la carrera nacida en África y disputada este año en Sudamérica por amenazas terroristas, colmó de felicidad al sudafricano Giniel de Villiers y a su copiloto de Volkswagen, el alemán Dirk Von Zitzewitz.

Marc Coma recibió toda la gloria después de conducir a su KTM a lo más alto del podio desde el mismo inicio de la competencia.

El camión KAMAZ de los rusos Firdaus Kabirov, Aydar Belyaev y Andrey Mokeev cantó victoria en una temible categoría dominada por los pilotos de esa nacionalidad.

El checo Josef Machacek festejó con los cuatriciclos a la vez que el argentino Marcos Patronelli, por ser local, se quedaba con todos los elogios tras culminar segundo la prueba.

"El ídolo fue Patronelli", "El héroe", "Aplaudan, no dejen de aplaudir", "Patrono de la Nación", fueron algunos títulos dedicados a Patronelli, la cara opuesta de su compatriota Andrés Junco, que, cargando con una leucemia, finalizó en el lugar 59 en motos a más de cuatro horas del ganador Coma.

"Yo quería terminar en Buenos Aires, no me importaba la posición", dijo Junco a su llegada sin quejarse por los análisis de sangre que ha tenido que hacerse durante las 14 etapas de la dura travesía.

RUTA DE LA MUERTE

El piloto francés Thierry Sabine impulsó en 1979 la celebración del primer Rally París Dakar.

Sabine, que soñó con la competición después de perderse en el desierto de Teneré, en el sur central del Sahara durante el rally Costa de Marfil-Costa Azul, fue víctima más tarde de su propia creación.

En 1986 el ideólogo de la prueba considerada como la más dura del mundo, murió cuando el helicóptero en el que viajaba junto a otras cuatro personas se estrelló contra una duna mientras supervisaba una carrera.

En el desierto de Teneré hay una placa colocada en un árbol en homenaje a Sabine.

La muerte de Sabine fue una de las más de 40 que se produjeron entre pilotos, auxiliares, periodistas y espectadores de la carrera.

El motociclista francés Pascal Terry elevó a 20 la lista de participantes muertos cuando en la segunda etapa apareció sin vida a la sombra de un árbol y a 15 metros de su máquina después de estar desaparecido durante 56 horas.

La autopsia reveló que Terry, que según fuentes periodísticas tenía en su móvil 156 llamadas de su esposa, murió por un edema pulmonar que le provocó un paro cardíaco producto de una cardiopatía preexistente.

El forense Jorge Peri descubrió un agrandamiento del corazón de Terry y consideró que la velocidad, el esfuerzo y las altas temperaturas en la región de La Pampa contribuyeron al fatal desenlace.

La organización de la carrera, en tanto, recibió duras críticas por supuestos errores en la búsqueda del piloto francés.

El domingo el cierre del Rally Dakar celebró su fiesta con el desfile de los pilotos por las calles de Buenos Aires, lugar al que el francés Terry y tantos otros no pudieron volver.