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Rasmus Kofoed, un olímpico de la cocina

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Si ya es difícil encaramarse una sola vez al podio del Bocuse d'Or, las olimpiadas de la cocina, hacerlo en tres ocasiones puede parecer una quimera, pero no para el chef danés Rasmus Kofoed, quien tras lograr el oro, la plata y el bronce en este certamen ha contado hoy sus secretos en Madrid Fusión.

Durante años, Dinamarca no había pasado del séptimo puesto en el Bocuse d'Or, una verdadera prueba contrarreloj para la que los cocineros "entrenan" durante meses y en la que el equipo de cada país concursante debe preparar un plato de carne y otro de pescado con los ingredientes que determinen los organizadores.

Kofoed, de 37 años, se preparó durante 80.000 horas e invirtió, patrocinios mediante, un millón y cuarto de coronas danesas -cerca de 200.000 euros-. Hoy ha explicado que no le costó trabajo reunir los fondos "porque es un gran título para la gastronomía danesa".

Su caso contrasta con el de España, pues el representante del año pasado, el andaluz Juan Andrés Morilla, sudó tinta para financiar su participación en este concurso, y al final sus compañeros de profesión acudieron en su ayuda y cocinaron gratis en una cena organizada para recaudar fondos y que España pudiera competir en el Bocuse d'Or. Quedó en el puesto 17.

El palmarés culinario de Rasmus Kofoed es impresionante. En 2005 consiguió el bronce y, según ha contado hoy, al volver a Dinamarca le "picó el gusanillo" y quiso más.

La plata llegó en el 2007, y el ansiado oro, el año pasado en una edición en la que el podio fue un auténtico Valhala de la cocina escandinava, pues lo coparon los daneses, noruegos y suecos.

Atrás quedaban años de preparación de atleta y de cronómetros implacables, porque en el Bocuse los participantes tienen los tiempos muy limitados: difícilmente se ve a un cuchillo alcanzar semejantes velocidades de vértigo para picar verduras en juliana.

La compenetración de todo el equipo de cocina también es básica, ha explicado el danés, quien se iba con sus compañeros a conciertos y a jugar al fútbol para estrechar lazos. Todos debían funcionar como una máquina perfectamente engrasada, porque en esta competición se juega todo a una carta.

Todo ello, mientras hacía equilibrios para sacar adelante su restaurante de Copenhague, "Geranium", y para conservar a su novia. Demasiadas cosas a la vez para un cocinero que ha dicho hoy que en la vida "como mucho se pueden hacer bien dos cosas a la vez".

Kofoed, que en su local practica una cocina ecológica muy alejada de los contundentes estándares gastronómicos franceses que predominan en el Bocuse d'Or, ha asegurado que el oro lo logró precisamente cuando cocinó como le apetecía, cuando dejó de estar pendiente del fogón de la competencia y aplicó los productos y técnicas que usa en su restaurante.

"Necesitas creatividad, personalidad y mucha organización. Seis meses antes todo debe estar listo, tienes que tener todos los ingredientes para poder entrenar", ha comentado.

Con impecable diplomacia, ha alabado la riqueza del acervo gastronómico español cuando se le ha preguntado su opinión sobre los decepcionantes resultados que siempre obtiene España en este certamen, en el que el país líder en vanguardia culinaria no ha logrado hasta ahora pasar del noveno puesto.

Para el cocinero danés, "quizá" debido al peso histórico de la gastronomía española, los cocineros "no creen que tengan nada que demostrar", mientras los escandinavos no tienen una tradición culinaria tan asentada, por lo que pelean más para mostrar al mundo que lo que se cuece en sus países merece la pena.

Lorena Cantó