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Sin rastro de oro en una jornada en la que España consiguió seis medallas

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España sumó seis de las 117 medallas que se pusieron en juego en la segunda jornada de los Juegos Paralímpicos de Pekín, un botín notable pero sin preseas de oro, por lo que desciende hasta el decimosexto puesto del medallero a pesar de que sólo cinco países han conseguido hasta hoy más metales.

Al igual que en la primera jornada, España no defraudó ni en ciclismo ni en natación, donde se consiguieron una y tres medallas respectivamente, si bien en la jornada de hoy se subieron al podio también dos judocas con deficiencia visual, una disciplina que ayer se quedó en blanco.

Tres segundos le duró a la judoca vallisoletana Marta Arce su sueño de hacerse con el oro, el tiempo que su contrincante, la venezolana Naomi Soazo, tardó en hacerle un 'ippon' y dejarla con una plata que a la española le supo a poco.

"Sabía que lo iba a hacer pero no he podido evitarlo, porque ella estaba muy fuerte", destacó Arce tras la derrota, con una sonrisa en la boca pese a quedarse a las puertas del escalón más alto del podio en la categoría de -63 kg.

Por su parte, la valenciana María Mónica Merenciano consiguió una valiosa medalla de bronce en la categoría de -57 kg, la misma que hace cuatro años en Atenas 2004, y para ello tuvo que deshacerse de la griega Maria Keramida en el combate por el tercer escalón del podio después de que hubiese perdido por 'ippon' las semifinales ante la china Wang Lijing.

La primera alegría de esta jornada, sin embargo, vino del ciclismo en pista, de la mano del madrileño Roberto Alcaide, que no pudo colgarse el primer oro del equipo ciclista paralímpico español.

Alcaide perdió con claridad la final de persecución individual categoría LC 2, reservada a corredores con minusvalías físicas, ante el checo Jiri Jezek, que, con su fuerza, demostró ser el justo vencedor.

Oro en Atenas 2004, dos veces campeón mundial y una de Europa y plusmarquista del mundo en la prueba, Alcaide era uno de los máximos favoritos a la victoria, pero afirmó que pese a haber llegado a Pekín "mejor que nunca" el checo era imbatible, por lo que "no hay que darle más vueltas a la derrota".

El Cubo de Agua fue el escenario más fructífero hoy para el deporte paralímpico español donde María Teresa Perales, Sandra Gómez y David Julián Levecq se colgaron sendas medallas de plata.

La sesión vespertina se abrió con la final de los 100 metros mariposa S10, en los que Levecq, con un tiempo de 58.53 fue el segundo en tocar la pared, sólo por detrás del brasileño André Brasil, que batió la plusmarca mundial al recorrer la distancia en 56.47.

"El brasileño está a otro nivel", dijo el valenciano de 24 años nacido en Beziers, que se mostró "contentísimo" con el resultado porque los últimos metros se le hicieron "muy duros, así que pensándolo bien, muy satisfecho con la plata", señaló tras la prueba.

No menos satisfecha estaba María Teresa Perales, que consiguió una valiosa plata en los 50 espalda S5 y logró batir por primera vez a la danesa Karina Lauridsen.

"Estoy muy contenta porque venía a por el bronce y al final conseguí la plata", dijo Perales, que suma la medalla de hoy al oro que consiguió en la primera jornada, el único que de momento tiene España, aunque ella quiere más.

"Aún me quedan muchas pruebas y voy con las máximas aspiraciones, al menos en el corazón", confesó la zaragozana de 32 años, que con la de hoy suma ya 13 medallas paralímpicas en tres Juegos diferentes.

La última presea que la delegación española se embolsó hoy tuvo como protagonista a Sandra Gómez, que cubrió los 100 metros braza para ciegos en 1:18.06, sólo por detrás de la chipriota Karolina Pelendritou.