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Rato culpa a todos por el 'caso Bankia': a Rajoy, a Zapatero y al Banco de España

Decenas de afectados por las preferentes recibieron con abucheos e insultos al expresidente del banco. Ha sido el último de los 33 imputados en el caso que declara en la Audiencia Nacional.

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Día D en el caso Bankia. El expresidente de la entidad intervenida, Rodrigo Rato, llegó a la Audiencia Nacional a las 16:30 para declarar como imputado ante el juez Fernando Andreu. Tres horas después, y y tras un intenso interrogatorio, el exvicepresidente del Gobierno con José María Aznar salía de la sede judicial a toda velocidad en la parte de atrás de un coche directamente desde el garaje, privilegio que hasta la fecha no había tenido ningún otro de los exresponsables del banco.

Rato tuvo que explicar el proceso de salida a bolsa de la entidad en julio de 2011, los acontecimientos que provocaron la negativa de Deloitte a firmar las cuentas del último ejercicio y su retirada intempestiva el pasado mayo. Según fuentes jurídicas, Rato eludió toda responsabilidad en su declaración ante el juez y cargó las culpas en el Banco de España, en el anterior Gobierno socialista y hasta en el actual Ejecutivo del PP.  No hubo ni rastro de autocrítica.

Al Banco de España le achacó forzar la fusión de las siete cajas de ahorros que dio origen al grupo BFA-Bankia, pese a que su idea era no integrar a Bancaja. Al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero le responsabilizó de 'obligar' a Bankia a salir a Bolsa antes de tiempo, mediante el decreto que penalizó a las cajas y les empujó a convertirse en bancos. En su declaración, admitió que en la integración ya pensaron en salir a bolsa, pero no con esa celeridad. 

Y el actual Gobierno de Mariano Rajoy tampoco se libró de las acusaciones de Rato: le reprochó haber impulsado el Real Decreto que impuso la recapitalización y las provisiones a la banca y que precipitó a la entidad a su hundimiento final.

Asimismo, y aunque no citó expresamente a su titular, Luis de Guindos, destacó que el Ministerio de Economía no aprobo el plan que le presentó en mayo de este año para reflotar el banco, pese a que se diseñó poniéndose en el peor escenario económico imaginable, y planteaba reducir de 19 a 5 el número de consejeros del banco.

Esa negativa, y el hecho de que el Gobierno no le permitiera negociar o cambiar el mismo, según su versión, le llevó a dimitir el 7 de mayo pasado al sentirse desautorizado. Previamente había elaborado otro plan en el que él creía, y que avaló el Banco de España. 'Nos quedamos sin nombres para planes', se quejó Rato aludiendo a las urgencias que les imponía la crisis. 

El exdirector del FMI, que sólo respondió a preguntas de la Fiscalía, de su abogado, Ignacio Ayala --nombre que sonó en su momento para defender a Iñaki Urdangarín-- y del juez, admitió además que dió el visto bueno a la contratación por Bankia del banco de inversión Lazard, de su amigo Javier Castellanos,  y donde el mismo se colocó después de abandonar el Fondo Monetario Internacional.

A preguntas del juez Andreu, dijo que tiene una relación personal y profesional con Castellanos, pero no negocios con él, por lo que defendió que no hubo 'conflicto de intereses' cuando el banco contrató a Lazard para atraer inversores ante la salida a bolsa de Bankia. El banco de inversiones, que competía con Rotschild para la misma labor, fue elegido por el director financiero y el comité de medios de Bankia, y a él le pareció bien.

Rato ganó 2,34 millones de euros en 2011,  de los que 2,05 millones correspondían a Bankia, 254.000 a BFA (la matriz del banco) y 40.000 a Caja Madrid (que todavía presidía hasta la disolucion de la caja, el pasado noviembre), según datos de la entidad.

El expresidente de Bankia también defendió las cuentas de 2011 del banco tal como las aprobó la entidad en marzo de de 2012, que daban un beneficio de 305 millones de euros, y al que no hizo salvedades la auditora Deloitte, según Rato. Cree que esas cuentas ofrecían 'una imagen fiel' del banco, pese a que su sustituto en el cargo, José Ignacio Gorigolzarri, tuvo que reformularlas dos meses después --en mayo de 2012-- dando como resultado que el banco tenía pérdidas por 2.900 millones de euros.

 Rato es el último de los 33 imputados en el caso Bankia que declaró ante el juez. A su llegada a la Audiencia Nacional le esperaban casi medio centenar de afectados por las preferentes, algunos de los cuales llevaban caretas con la imagen del ex presidente del banco. Le recibieron con gritos, pitadas, abucheos e insultos, e incluso algunos  le lanzaron globos con agua, pero no le alcanzaron. Los concentrados  también han compuesto dos villancicos con la música de los peces en el río, y la letra 'Pero mira cómo roban la pasta los bankieros, roban y roban, y vuelven a robar'; y también 'Roba Bankia, roba Bankia', con la música del espectáculo Cortylandia. Le gritaron 'estafador', 'chorizo', '¡Rato, a la cárcel!', '¡Rato, cabron trabaja de peon!', o '¡Rato, ratero, devuelveme el dinero!'. Los gritos y las pitadas continuaron una vez que el exvicepresidente de los gobiernos de Aznar entró en la Audiencia. '¡Dónde está nuestro dinero!', gritaban.

Ya con el expresidente de Bankia dentro de la Audiencia Nacional, el número de concentrados fue aumentando, hasta casi llegar al medio millar. Convocados por por el colectivo 15MpaRato, que ha presentado una querella contra el director gerente del FMI, han llevado pancartas en las que se podían leer los lemas 'Rato ratero, uno de los grandes chorizos y sinvergüenzas de España', 'Rato, ladrón de campeonato' o 'Bankia preferentes roba a los ancianos'.

En los últimos días, ha sido frecuente la presencia de manifestantes a la altura del número 12 de la calle Prim de Madrid, donde tiene ahora su sede la Audiencia Nacional, coincidiendo con las declaraciones de los otros 32 exconsejeros imputados en esta causa.

Sin embargo, hoy la expectación ha sido máxima ante la presencia de Rato, que pondrá fin a la ronda de declaraciones que Andreu inició el pasado 5 de noviembre. A su salida, directamente desde el garaje en un coche en el que viajaba en la parte trasera, el vehículo salía a toda velocidad y a punto estuvo de provocar un incidente a quienes le esperaban para pitarle y abuchearle.

Es la segunda vez que el exministro y exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional declara por su gestión al frente de Bankia: ya tuvo que hacerlo en una comparecencia en el Congreso el pasado 26 de julio. En aquella comparecencia, que se produjo casi tres meses después de su salida de la entidad, Rato cargó duramente contra el auditor de Bankia y no planteó ninguna duda sobre las cuentas de la entidad hasta el final de su etapa, cuando cambió de criterio y se negó a firmar las de 2011.

El expresidente de Bankia insistió entonces en que las cuentas eran fieles a la realidad y sólo se alteraron porque el nuevo equipo decidió provisionar cerca de 1.800 millones por créditos aun al corriente de pago. Ello se produjo a pesar de que en ese momento se conocía el último real decreto y las expectativas económicas eran peores. Cuando las cuentas de Bankia de 2011 fueron reformuladas, ya bajo la presidencia de José Ignacio Goirigolzarri, arrojaron unas pérdidas de 2.979 millones de euros.

La semana pasada se produjo una de las declaraciones clave en el proceso que está desarrollando el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, la de Jose Manuel Fernández Norniella, exconsejero de Bankia y mano derecha de Rato durante su etapa en la entidad.

Norniella explicó que en abril de 2011, además del plan de saneamiento que presentó Bankia ante el Banco de España, y que llegó a lograr su aprobación, la entidad recibió un plan de actuación elaborado por Deloitte.

Este plan, que nunca pudo llevarse a cabo porque después se le exigió a Rato una opción alternativa, iba encaminado a solucionar los problemas de la matriz de Bankia. No obstante, llegó a obtener el visto bueno también del Banco de España.

Rato ingresó de la entidad financiera 2,34 millones de euros en 2011

Se espera que en su comparecencia ante el juez, Rato, al igual que hizo Norniella, insista en que desde su creación, el grupo BFA-Bankia cumplió siempre con las obligaciones del regulador y de las autoridades, lo que le llevó a salir a bolsa y a destinar unos 19.000 millones de euros a provisiones.

La Audiencia Nacional empezó a investigar en julio el agujero de Bankia-BFA a raíz de una querella de UPyD (a la que siguieron otras del 15-M y otras organizaciones), que acusa a los exconsejeros del grupo de estafa, administración desleal, apropiación indebida, falsificación de cuentas y maquinación para alterar el precio de las cosas.

Se espera que hoy, coincidiendo con la declaración de Rato en la Audiencia Nacional, varias organizaciones vinculadas al 15-M y a colectivos afectados por la venta de participaciones preferentes se concentren a las puertas de los juzgados para protestar.