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Rato defiende coordinar las políticas macroeconómicas de los grandes países

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El antiguo ministro español de Economía y ex director general del Fondo Monetario Internacional (FMI) Rodrigo Rato reclamó hoy una "coordinación" de las políticas monetarias y macroeconómicas de los "grandes países", ya que, si ésta no se produce, "los mercados volverán a saltar por los aires".

Rato participó hoy en un debate celebrado en el Foro de Biarritz (Francia), junto con el ex primer ministro francés Alain Juppé y los antiguos presidentes de Chile Ricardo Lagos y de Perú Alejandro Toledo, en el que abordaron las perspectivas de Europa y Latinoamérica ante la crisis financiera y económica mundial.

El ex ministro dijo que "estará muy bien" que el G-20 diseñe "buenas reglas financieras" o imponga responsabilidades a las agencias de "rating" y a los consejos de administración de los bancos para evitar nuevos colapsos financieros, pero advirtió de que estas medidas no lograrán por sí solas prevenir crisis en el futuro.

A su juicio, además de regular el mercado financiero, es imprescindible que las grandes potencias como EEUU, la Unión Europea, Japón "y en gran medida China" coordinen sus políticas monetarias y macroeconómicas porque, de lo contrario, "los mercados volverán a saltar por los aires".

Rato defendió que las grandes potencias estén dispuestas a aceptar "revisiones periódicas de sus cuadros macroeconómicos", pues, además del sistema financiero, en la actual coyuntura desfavorable "también han fallado las políticas macroeconómicas".

Se refirió a la situación con la que Latinoamérica afronta la crisis, después de seis años de bonanza económica propiciada, además de por el esfuerzo de los países, por "un entorno favorable" que le ha permitido no ser golpeada hasta después del verano.

No obstante, alertó de que los países de Latinoamérica necesitan "políticas estables desde el punto de vista fiscal y monetario" y no cometer errores en este terreno, pues ahora se "pagan mucho más caros que hace doce meses".

También puso de manifiesto la debilidad del mercado entre los Estados latinoamericanos, que presentan "muy bajos niveles de integración económica", un déficit por el que "se pierden muchos puntos de crecimiento" y que es "responsabilidad exclusiva de los dirigentes" políticos del continente.

Rato calificó de "buena noticia" que el diseño de un nuevo orden financiero internacional no se elabore en el G-7, sino en el G-20, con la presencia de los países emergentes, entre ellos tres latinoamericanos que tendrán "posibilidades de influir".

Recomendó a los Estados latinoamericanos un "mayor interés" en cerrar la Ronda de Doha y que "apuesten más claramente por la libertad del comercio internacional" para poder exportar no sólo materias primas, sino también productos manufacturados y servicios.

Por su parte, Juppé afirmó que, en contra de lo que muchos analistas proclaman, la actual crisis no significará el final del liberalismo y del capitalismo, ya que "no se ha inventado ningún otro sistema más eficaz que el mercado para generar riqueza".

Tampoco cree que el colapso financiero signifique el final de EEUU como primera potencia mundial, sino que tal vez lo que ha llegado, sobre todo si Barak Obama gana mañana las elecciones presidenciales, sea el fin del "neoconservadurismo arrogante".