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Rato hereda una Caja Madrid convulsa

El futuro presidente de la entidad tendrá que tapar ocho agujeros, como la morosidad y las pérdidas en inversiones

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Rodrigo Rato se ofreció a ser presidente de Caja Madrid. Es un puesto jugoso, que otorga mucho poder (es la cuarta mayor entidad financiera del país) y que le permitirá jubilarse con un cuantioso plan de pensiones (es de las cajas más generosas en esta faceta). Y, sobre todo, le ofrecerá la oportunidad de volver a ser su propio jefe. Lo que él añoraba.

Si Mariano Rajoy no cambia de idea y Esperanza Aguirre mantiene la disciplina, el ex vicepresidente del Gobierno y ex director gerente del FMI será el presidente de la segunda mayor caja española en apenas un par de meses. Pero no se encontrará con una golosina. Tendrá que remangarse. La crisis y un año de pasividad absoluta en la gestión ha dejado muchos desaguisados por arreglar en la caja.

La morosidad es el principal problema que atenaza las cuentas, advierten expertos del sector financiero. Actualmente, soporta unos impagos de 7.400 millones de euros (es una tasa de morosidad del 5,38%), provocados en buena medida por la cantidad de hipotecas concedidas al segmento de inmigrantes. La concesión de préstamos para vivienda a diestro y siniestro fue uno de los puntales de la estrategia de la caja en los años anteriores a la crisis financiera y ahora se ha vuelto en su contra a toda velocidad, por la caída de las inmobiliarias y el fuerte aumento del paro.

La caja soporta actualmente impagos de créditos por 7.400 millones

En la morosidad de Caja Madrid hay un importante agujero prácticamente imposible de tapar: los 1.000 millones de euros del crédito que le concedió a Martinsa. Probablemente, nunca conseguirá que Fernando Martín, el principal propietario, se lo devuelva totalmente. Aún está pendiente de aprobarse el convenio de acreedores.

La elevada tasa de morosidad que soporta Caja Madrid puede generarle, además, otro agujero con una repercusión mucho más grave para el futuro de la caja y, sobre todo, para su solvencia: si la morosidad vuelve a subir (en los dos últimos trimestres ha logrado rebajarla ligeramente), la caja no tendrá más remedio que presentar pérdidas en 2010.

La razón es que, cuando se producen los impagos, las entidades financieras tienen que hacer importantes dotaciones para hacerles frente. Si las provisiones de Caja Madrid son muy elevadas en 2010, se comerán todos sus beneficios del ejercicio, advierten expertos del sector, que calculan que cerca de la mitad de las cajas puede incurrir en pérdidas el próximo año. Todo dependerá, aseveran, de lo mucho que pueda estirar la hucha de las provisiones denominadas genéricas (las ahorradas en la época de bonanza) y del éxito que tenga en su política de recuperación de créditos morosos. Esta cuestión será, sin duda, una de las que más esfuerzos le exijan a Rato en su primer año de gestión.

Si la morosidad sube, la entidad no podrá eludir las pérdidas en 2010

Otro ámbito al que el ex director gerente del FMI tendrá que dedicarse a fondo es al de las inversiones. La crisis y algunas decisiones poco acertadas han dejado la cartera industrial de Caja Madrid con importantes pérdidas. La más cuantiosa es la de Iberia. Blesa, también vicepresidente de la aerolínea, decidió el año pasado dar un golpe de mano y convirtió a la caja en el mayor accionista de la compañía. La operación, que ahora le permitirá ser el primer accionista de la cuarta mayor aerolínea del mundo, le salió demasiado cara. Pagó 3,6 euros por unas acciones que ahora sólo cotizan a 2,15 euros. En total, Caja Madrid ha desembolsado 750 millones de euros para hacerse con el 22,99% de Iberia, un paquete que ahora sólo vale 470 millones. Las minusvalías son de 280 millones. Y eso después de recuperar parte del valor tras anunciarse la fusión con British Airways.

Otro gran agujero lo tiene Caja Madrid en SOS. Decidió entrar en su accionariado hace sólo un año. Y pronto tuvo que reconocer que la operación había sido un tremendo error. Apenas seis meses después, tuvo que tomar las riendas de la compañía porque descubrió que los hermanos Salazar habían llevado al grupo prácticamente a la ruina. Y lo que es peor: su inversión de 150 millones se ha quedado en menos de 30, y es posible que tenga que poner más dinero.

Las participaciones en empresas dejan minusvalías de 430 millones

Tampoco está resultando rentable, hasta ahora, la inversión en NH Hoteles. El 10% que posee le costó en torno a 120 millones y ahora está valorado en 90 millones. Sólo en sus inversiones en NH, SOS e Iberia, Caja Madrid acumula unas minusvalías de 430 millones, una cuantía que le vendría muy bien para fortalecer la solvencia de cara al difícil 2010 que se le viene encima.

También agradecerían las cuentas de la caja los 750 millones que esperaba ingresar a final del año pasado con la salida a bolsa de Cibeles, la corporación que aglutina la mayor parte de sus filiales financieras. En el último momento tuvo que paralizar la operación por la mala situación de los mercados. Si Rato decide retomarla, tendrá que asumir que Cibeles ha perdido en el último año buena parte de los 2.500 millones que valía a finales del año pasado.

Además de tapar estos agujeros y el del rascacielos que compró, Rato tendrá que ponerse manos a la obra para acabar con la parálisis institucional que sufre la caja desde que en octubre de 2008 la Comunidad de Madrid inició el acoso y derribo de su presidente, y estará obligado a restablecer la estabilidad en los órganos de gobierno, imprescindible para acometer un plan de negocio que permita a la caja reforzar su solvencia para salir airosa de la crisis. A su favor cuenta con el poder de ventas de sus sucursales.

1.- Morosidad
Sufre impagos de 7.400 millones.

2.- Martinsa
Le dejó una deuda de 1.000 millones. Puede recobrar parte.

3.- Pérdidas
La morosidad puede llevarle a incurrir en pérdidas en 2010.

4.- SOS
Gastó 150 millones en comprar el 10,5% y ahora sólo vale 27.

5.- Iberia
Invirtió 750 millones en Iberia, de los que pierde ahora 280 millones.

6.- NH
Empleó 120 millones en hacerse con el 10%. Vale 90 millones.

7.- Cibeles
Planeó sacar a bolsa Cibeles para ingresar 750 millones. La crisis se lo impidió.

8.- Rascacielos como sede
Pagó un 30% por encima de su valor. Aún debe abonar 245 millones y el traslado es muy caro.