Publicado: 16.10.2014 19:57 |Actualizado: 16.10.2014 19:57

Rato y Blesa dicen que el sistema de las tarjetas opacas era una "costumbre" de Caja Madrid

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Eran una tradición, una "costumbre", según Rodrigo Rato; una "práctica consuetudinaria e institucionalizada", en palabras de Miguel Blesa. Así han definido los expresidentes de Caja Madrid las tarjetas opacas a Hacienda con la que los consejeros de la entidad gastaron 15,5 millones de euros.

Ambos han comparecido como imputados ante el juez central de instrucción 4 de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, que les ha interrogado este jueves por la emisión de estas tarjetas ‘b' de la que ambos se beneficiaron al igual que otros 84 consejeros de la caja rescatada y exdirectivos. Al término, les ha impuesto una fianza de 16 millones de euros a Blesa y de 3 millones a Rato para cubrir posibles responsabilidades civiles por una presunta administración desleal de la caja.

En algo han coincidido: los dos dicen desconocer que no hubieran cotizado a Hacienda por las tarjetas. Blesa se fundió 440.000 euros y Rato 55.000 euros, en números redondos, al margen de la tarjeta de representación, que también tenían. Tanto Rato como Blesa han explicado que ganaban tanto dinero que no se dieron cuenta ni se preocuparon de si habían pagado a Hacienda con la tarjeta. Blesa ha explicado que sus ingresos se los pasaba a un despacho para hacer la declaración y que la tarjeta representaba ·" el 2% de mis ingresos; hay que ponerlo en su contexto", ha remachado, según fuentes judiciales.

Por su parte, Rodrigo Rato, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, sostenía ante el juez que él creía que los pagos a Hacienda a cuenta de la tarjeta se los descontaban de sus ingresos. Como presidente, Rato desconocía el grado de control de las tarjetas ‘b'. "Yo no puedo controlar todos los departamentos", ha replicado Rato en su interrogatorio. Es más, nunca oyó que hubiera problemas con unas tarjetas de los directivos; el único problema que supo relativo a la palabra "tarjetas" eran las visas de los clientes que habían sido víctimas de hackers. Eso sí, en otro momento Rato ha reconocido que las tarjetas eran "una peculiaridad de Caja Madrid que no existía en otras cajas".

Ambos se han contradicho a cuenta de qué eran en realidad las tarjetas. Blesa las ha definido como un "complemento retributivo de libre disposición". Rato ha dicho que eran "una retribución, pero no un complemento". E Ildefonso Sánchez Barcoj, el tercer imputado citado hoy y secretario general financiero de la caja, las ha definido como "complemento retributivo flexible". Si para Rato la tarjeta era un instrumento de pago, para su antecesor Blesa el plástico era una cantidad de libre disposición para gastos particulares. Porque, aparte, la cúpula de Caja Madrid disponía de otra tarjeta para gastos de representación, no así los consejeros. Blesa ha estado incluso desafiante: "No hay ninguna cuenta opaca; todo es visible a quien lo analiza".

El fiscal anticorrupción Fernando Luzón ha estado muy incisivo en el interrogatorio y, cuando Blesa ha explicado que las tarjetas las elevaba a un comité que las autorizaba, el fiscal ha saltado: "Usted era en presidente, ¿cómo va a elevarlo a un comité inferior?".

Los tres imputados han hecho todo tipo de intentos de desviar responsabilidad sobre las tarjetas ‘b'. Barcoj sostiene que no entran dentro de sus competencias: eran decisión del presidente, primero Blesa (1996-2010) y luego Rato (2010-2011). Sí que ha marcado una distinción: las tarjetas eran una herencia de la década de los años 80 que se mantuvo en tiempo de Blesa y que se acaban a finales de 2011. Tras un mes inactivas, Rato las restaura en febrero de 20120 para cinco personas: él mismo y su núcleo de confianza compuesto por José Manuel Fernández Noniella, Matías Amat, Barcoj y Francisco Verdú, quien no usó nunca la tarjeta.

Si eran ingresos, el juez les ha preguntado si Verdú que no tiró de tarjeta tenía menos ingresos que los demás. A lo que Rato ha respondido que no,

Por su parte, Rato ha apuntado directamente a Barcoj, diciendo que su tarjeta se la entregó él. Y ha reconocido que antes de ser presidente ya conocía la existencia de estas tarjetas. Blesa ha pasado la pelota de la emisión de las tarjetas al departamento de Recursos Humanos, con el visto bueno del comité de medios, cuyo secretario es Enrique de la Torre. "Nadie me dio una explicación", insistía una y otra vez Blesa durante el interrogatorio. "Usted es el presidente de Caja Madrid, las explicaciones las tenía que dar usted", ha exclamado el fiscal.

Blesa ha situado la creación de las tarjetas, con actas aportadas al juzgado, en el 23 de mayo de 1988, definidas por el Comité de Administración de Caja Madrid como "compensación de gastos para el ejercicio de consejero".

El juez Andreu ha leído a cada uno de los imputados el artículo 24 ley 4/2003 de Cajas de Ahorro de la Comunidad de Madrid, que establece muy claramente que los consejeros de las cajas no podrán percibir ingresos diferentes de las dietas de asistencia a los consejos. A Rato, Blesa y Barcoj, el juez les ha preguntado en qué parte del artículo cabía el uso de las tarjetas negras. Las respuestas han sido todas ellas evasivas. Rato se ha aventurado a responder que el Banco de España no les dijo nada y que cabía "parcialmente" en el apartado segundo. "¿Como parcialmente?", le ha replicado el juez. Y Rato ha callado.

Blesa no ha devuelto nada de lo que gastó con su tarjeta ‘b', a la espera de que lo requiera. Mientras, Rato ha asegurado que lo ha devuelto todo al descubrir este impago en julio de 2014.


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