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Raúl Castro pone a punto la maquinaria, ahora sólo le falta arrancarla

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Un año después de asumir la Presidencia de Cuba, Raúl Castro ha dado un fuerte golpe de mano para lograr su propia maquinaria de Gobierno, con la introducción de cambios estructurales en el Poder Ejecutivo y el posicionamiento de más hombres de su confianza.

El general Castro se excusó en diciembre pasado ante el Parlamento por incumplir el compromiso asumido durante su asunción presidencial, en febrero del año pasado, de que reestructuraría la Administración en los siguientes meses para hacer el aparato más eficaz y racional.

Las razones para la dilación fueron tres huracanes que azotaron la isla en 2008, dejando pérdidas de 10.000 millones de dólares, y la "prioridad" que tuvo que conceder a otros asuntos.

El desquite se lo tomó el lunes con el mayor cambio del Gobierno que se ha producido en Cuba desde 1994, que incluye modificaciones en once Ministerios -la mayoría relacionados con la economía-, la fusión de cuatro en dos y la sustitución de algunas de las principales figuras de su Gobierno.

Los nombres más sonoros entre quienes abandonan funciones han sido los del canciller Felipe Pérez Roque, el ministro de Economía y vicepresidente José Luis Rodríguez y el secretario del Consejo de Ministros Carlos Lage.

Les sustituyen Bruno Rodríguez, Marino Murillo y el general José Amado Ricardo Guerra, respectivamente.

Lage sigue dentro del aparato del poder en Cuba desde una de las seis vicepresidencias del Consejo de Estado -máximo órgano de dirección del Estado- y como miembro de la Comisión del todopoderoso Buró Político del gobernante Partido Comunista de Cuba.

Sin embargo, su salida de la Secretaría del Consejo de Ministros confirma que quedaron atrás sus tiempos como representante de Cuba en cumbres internacionales, en sustitución del líder cubano Fidel Castro, así como su protagonismo en el día a día del gobierno.

No obstante, analistas consultados por Efe no coinciden sobre si Lage ha perdido todo su peso específico dentro del régimen o simplemente se están "reacomodando sus funciones".

"No se puede decir que un hombre que es vicepresidente del Consejo de Estado haya perdido poder", indicó un observador americano.

Para él, Raúl Castro busca fortalecer institucionalmente el aparato de Gobierno y ha hecho una "aclaración de que el papel de secretario del Consejo de Ministros no es el que estaba haciendo Lage", al tiempo de subrayar que su estilo de dirección "va en contra de la forma de gobernar de Fidel Castro".

Un analista occidental señaló que "evidentemente Lage no está en su mejor momento", mientras que otro, europeo, subrayó que la decisión de Raúl Castro elimina "parcialmente" al vicepresidente, ya que "le quitó el cargo más importante".

Sí hay coincidencia en que la destitución de Pérez Roque es "mucho más seria" y que Rodrigo Malmierca, titular del nuevo ministerio que sale de la fusión de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, es ya "una figura emergente" del gobierno.

"Me parece que Raúl está empezando a arrancar el motor y a pesar de todas las cabezas que han caído, lo que ha hecho se explica en un 50 por ciento en razones de eficiencia técnica y en otro 50 por ciento son de naturaleza política", dijo el analista.

Raúl Castro ha sacado del Gobierno a siete ministros, uno de ellos José Luis Rodríguez, que además de titular de economía era vicepresidente.

Otto Rivero también ha perdido la condición de vicepresidente y su mando de la "Batalla de Ideas" que lanzó Fidel Castro para recuperar los "valores revolucionarios" tras la crisis económica cubana causada por el desplome de la Unión Soviética.

A partir de ahora controlará esa "batalla" el recientemente nombrado vicepresidente Ramiro Valdés.

Con las destituciones de hoy, sin contar traslados dentro del gobierno, desde que asumió la Presidencia provisional en julio de 2006, Raúl Castro ha dejado fuera del gabinete a 13 de los 28 ministros que había entonces (ahora son 26).

Sólo nueve carteras no han visto ningún cambio ni traslado desde entonces.

Otra de las consecuencias que sacan los analistas es que el presidente sigue rodeándose de miembros de las Fuerzas Armadas y del Partido Comunista en los puntos importantes de su gobierno.

Además del general Ricardo Guerra, entra en el Gobierno otro militar del mismo rango, Salvador Pardo Cruz, para asumir la Industria Sideromecánica.

Dos dirigentes que pasaron por el Secretariado del Partido Comunista, María del Carmen Concepción González y Lina Pedraza, han quedado al frente de los ministerios de Alimentación -que absorbe al de Industria Pesquera- y Finanzas y Precios, respectivamente.

"Raúl sigue apoyándose en la casta a la que el mismo pertenece", dijo uno de los analistas consultados.