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Raúl y un fichaje de Mijatovic

Las lesiones dejan al capitán como único delantero apto y Pellegrini cita a Acuña, paraguayo del Castilla

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Raúl y Acuña, paraguayo del Castilla y uno de los últimos fichajes de Mijatovic, ex director deportivo, son los únicos delanteros de los que dispone Pellegrini para sosegar en Gijón al madridismo y a Florentino Pérez. El día a día es crudo en Valdebebas. Es puro lado oscuro del fútbol. El equipo aún no responde a las expectativas, las críticas gobiernan los antes y después de los partidos y las bajas son una constante: Benzema es baja por hematomas en los pies e Higuaín no se recuperó. Kaká podría jugar más cerca del área como hizo alguna vez en el Milan.

Ese día a día preocupante es muy distinto del que se esperaba en los despachos cuando las blancas camisetas de las nuevas estrellas deslumbraban bajo el resplandeciente sol del verano. A 24 de octubre, las lesiones y el mal juego han convertido a Raúl en vital. Esto no estaba en el guión de la cabeza pensante del proyecto. Menos aún que un dudoso fichaje de la anterior etapa, 500.000 euros, completara una convocatoria.

Acuña, 21 años, llegó al Madrid en diciembre de 2008 desde el Cádiz, donde no justificó el millón de euros que costó. Estuvo un año parado por un error administrativo del club gaditano; lo fichó siendo menor de edad. A la bahía llegó en 2005 avalado por sus 15 goles en el Mundial sub 15 de 2003. Desde entonces, los informes hablan de un punta potente y un salto de cabeza respetable, pero que no logró despuntar ni en Cádiz ni en Salamanca, donde jugó cedido. El curso pasado en el Castilla hizo siete goles en 16 partidos y en esta no ha marcado.

A estas alturas, el madridismo y sus dirigentes esperaban algo más que el eterno 'somos un equipo en construcción' o las repetitivas referencias a las estadísticas con las que Pellegrini se protege. No encuentra otra mampara ante los medios que la frialdad de los números. El chileno conoce a lo que se expone: 'Sé que a un técnico del Madrid la prensa le puso en la frontera', dice que 'nadie me ha respaldado', porque 'nadie me ha dado un toque', pero no reconoce las malas sensaciones que transmite su equipo. Y que esa dependencia de Raúl no era lo previsto.