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Se reanuda cumbre que deja encarrilada una amplia reforma de la unión monetaria

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Los líderes de la Unión Europea reanudaron esta mañana su cumbre en Bruselas en la que hoy dejarán encarrilada la mayor reforma de su unión económica y monetaria desde que ésta fue lanzada hace una década.

Después de la grave crisis presupuestaria de Grecia, que estuvo a punto de hundir a toda la zona euro la pasada primavera, los Veintisiete se han puesto de acuerdo en la introducción de reglas más severas de disciplina, incluidas nuevas sanciones.

Además, bajo la presión de Alemania y Francia, los jefes de Estado o Gobierno acordaron anoche la creación de un mecanismo permanente para la resolución de futuras crisis de solvencia.

Los líderes europeos accedieron a la exigencia de la canciller alemana, Angela Merkel, de que el nuevo mecanismo quede inscrito en el Tratado, de manera que resulte inatacable jurídicamente.

Los miembros del Consejo Europeo encargarán hoy a su presidente permanente, el belga Herman Van Rompuy, que explore de aquí a diciembre la manera de llevar a cabo una revisión "limitada" del Tratado de Lisboa.

Paralelamente, la Comisión Europea, institución donde radica la iniciativa legislativa dentro de la UE, preparará los detalles del nuevo mecanismo con el objetivo de que los líderes puedan tomar una decisión en su próxima cumbre de mediados de diciembre.

Los gobernantes europeos han asumido el riesgo político que siempre comporta la apertura de un procedimiento de revisión constitucional convencidos de que podrán controlarlo sin sorpresas.

La última revisión de los textos fundadores de la UE, de la que nació el Tratado de Lisboa, requirió casi diez años de negociaciones que estuvieron salpicados de obstáculos, tres referendos fallidos y todo tipo de bloqueos.

Corresponderá al presidente Van Rompuy, que anoche volvió a demostrar su valía como mediador, estudiar bilateralmente con cada gobernante una vía de reforma que no obligue a nadie a convocar referendos de ratificación y minimice el riesgo de abrir la "caja de Pandora".

Sobre las enmiendas posibles, las conclusiones de la cumbre europea aportan una única pista: no podrán modificar el artículo 125 del Tratado, donde se recoge la regla de oro de la unión monetaria, es decir, la "no corresponsabilidad financiera".

Este principio supone que ningún estado de la zona euro puede hacerse responsable de las deudas de otro.

Más que de un mecanismo de rescate, de lo que se trata en realidad es de establecer un procedimiento que permita hacer frente a la eventualidad de que un Estado de la zona no pueda pagar sus deudas o financiarse con normalidad en los mercados.

"Es un asunto nada fácil y muy delicado", reconoció anoche el presidente de la CE, José Manuel Durão Barroso.

La Comisión recibirá hoy el encargo de preparar "las características generales del nuevo mecanismo futuro, como por ejemplo el papel del sector privado, el papel del FMI y las condiciones muy estrictas en las que deben funcionar estos programas", precisa el borrador de conclusiones de la cumbre.

Para más adelante queda la otra exigencia alemana de introducir en el tratado la posibilidad de sancionar a un Estado incumplidor con la retirada de su derecho de voto.

Según el acuerdo de anoche, será nuevamente Van Rompuy quien "estudiará ulteriormente, en consulta con los Estados miembros, el tema del derecho de participación en la toma de decisiones en procedimientos relacionados con la Unión Económica y Monetaria cuando exista una amenaza permanente para la estabilidad de la zona del euro en su conjunto".