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La rebaja de la nota de dos bancos franceses añade presión a la zona euro

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La rebaja de calificación de la agencia Moody's a Crédit Agricole y Société Générale puso hoy más presión en un sistema bancario vapuleado en bolsa, pero también sobre las autoridades y en concreto el presidente francés, Nicolas Sarkozy, para buscar soluciones a la crisis de confianza en la zona euro.

La decisión de Moody's de revisar la calificación de los grandes bancos franceses, que figuran entre los más expuestos al riesgo de la deuda soberana griega, se esperaba pero pese a todo causó nerviosismo en los mercados, que reaccionaron con fuertes oscilaciones sin un rumbo claro.

La agencia de calificación justificó el paso de la nota de Crédit Agricole de "Aa1" a "Aa2" por su exposición a la deuda griega, y el de Société Générale de "Aa2" a "Aa3" por la revisión del sistema de ayuda pública al sistema financiero.

Moody's no alteró la nota del otro gran banco francés, BNP Paribas, aunque en un comunicado precisó que va a seguir manteniéndolo bajo control y con perspectiva negativa como ha venido haciendo desde el pasado 15 de junio.

Esas tres entidades marcaron los mayores descensos al inicio de la sesión de la Bolsa de París, cuyo índice general empezó con signo negativo, aunque desde media mañana se invirtió la tendencia y a las 13.00 locales (11.00 GMT) ganaba un 1,81 %.

En ese momento, Crédit Agricole también evolucionaba en terreno positivo (+3,05 %) cotizando a 5,31 euros después de haberlo hecho a tan solo 4,8 euros por la mañana, por debajo del cierre de la víspera.

BNP Paribas y Société Générale, seguían siendo entonces las únicas empresas del índice selectivo CAC-40 que registraban pérdidas (-2,59 % y -3,21 % respectivamente) aunque las caídas habían sido más acusadas en las horas anteriores (de casi el 6 % y de cerca del 4 %).

Las autoridades monetarias y políticas francesas se esforzaron por minimizar el significado de la decisión de Moody's e insistir en la solidez de los bancos del país.

El gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, puso el acento en que "los bancos franceses conservan una nota excelente y están al mismo nivel que los grandes bancos europeos", antes de añadir que no hace falta ninguna intervención y que una nacionalización "no tendría ningún sentido".

Desde el Gobierno, el ministro de Asuntos Europeos, Jean Leonetti, y el de Industria, Éric Besson, aseguraron que los bancos franceses son solventes, no están en peligro, y por tanto los ciudadanos "no deben inquietarse".

Besson y Leonetti recordaron que las entidades financieras habían pasado con "éxito" las pruebas europeas de estrés cuyos resultados se publicaron en julio, y el primero vinculó los ataques que han sufrido en bolsa a "una especulación totalmente irracional" y dirigida por "los rumores".

El titular de Asuntos Europeos aseguró que Grecia no quebrará ni saldrá de la zona euro porque si se cumplieran esos escenarios no sólo "los griegos perderían un 30 % de su poder adquisitivo" sino que "la zona euro se encontraría en un juego de dominó por el que mañana los especuladores atacarían a España, luego a Italia y por qué no a Portugal".

En la misma línea, la portavoz del Gobierno, Valérie Pécresse, contó al término del consejo de ministros que tanto Sarkozy como su primer ministro, François Fillon, habían "reafirmado la determinación de Francia para hacer todo lo posible para salvar a Grecia".

Pécresse precisó que en el consejo de ministros "se ha reafirmado la solidez de la pareja franco-alemana" en defensa de la zona euro, pero también que ha puesto hincapié en la necesidad de aplicar todo el paquete adoptado en la cumbre europea del pasado 21 de julio y en que haya "contrapartidas" por parte de Grecia.

Esta última cuestión, indicó la portavoz, estará en el centro de la conferencia telefónica entre Sarkozy, la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro griego, Yorgos Papandreu, programada esta tarde al cierre de las bolsas europeas.