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Los rebeldes y el Ejército del Congo se acusan de romper el alto el fuego y cesa el pillaje

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El Ejército de la República Democrática del Congo (RDC) y los rebeldes tutsis se han acusado hoy mutuamente de la ruptura del alto el fuego que se produjo anoche en la zona de Goma, capital de la provincia oriental de Kivu Norte, donde hoy ha cesado el pillaje llevado a cabo por soldados en los últimos días.

Los combates entre rebeldes del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) y las Fuerzas Armadas congoleñas duró algo menos de una hora y finalizaron después de las 20.00 horas locales de ayer (19.00 GMT), dijo a Efe por teléfono el portavoz de la Misión de la ONU para el Congo (MONUC), teniente coronel Jean-Paul Dietrich

Dietrich recalcó que el Ejército congoleño y los rebeldes "se responsabilizan mutuamente del inicio de los combates y la violación del alto el fuego", que declaró de forma unilateral el líder del CNDP, Laurent Nkunda, el pasado 29 de octubre, cuando sus fuerzas estaban a las puertas de Goma.

Los combates tuvieron como escenario la zona de Kibati, a unos quince kilómetros al norte de Goma, ciudad que cuenta con medio millón de habitantes, que muchos han abandonado por temor a la entrada de los guerrilleros tutsis.

Hasta ahora, ni la MONUC ni las partes en conflicto han facilitado datos sobre las bajas en estos combates, tras los cuales los contendientes mantienen sus posiciones anteriores.

El portavoz de la MONUC también indicó que hoy han cesado los actos de violencia y el pillaje protagonizados el lunes y martes por soldados gubernamentales "gracias a las medidas tomadas por las mismas Fuerzas Armadas de la RDC para detener a los responsables."

Los lugares donde tuvieron lugar estas acciones violentas contra la población fueron Kanyabayonga, Kaina y Kirumba, en la provincia de Kivu Norte, cuyo gobernador, Julien Paluku, confirmó por teléfono a EFE el cese del pillaje.

Decenas de miles de desplazados por la violencia deambulan por el este del Congo sin poder recibir alimentos o asistencia sanitaria, ya que sus poblados y campamentos se encuentran ocupados o han sido destruidos por militares y grupos armados.

Desde que se reanudaron las hostilidades en el este de la RDC en agosto pasado, unas 250.000 personas se han visto desplazadas de sus casas en la zona.