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La rebelión armada de los grupos étnicos se extiende por el noreste de Birmania

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La rebelión de los grupos armados de minorías étnicas se extiende por el noreste de Birmania (Myanmar) en reacción a la presión de la Junta Militar para que se desarmen y transformen en partidos políticos antes de los comicios de 2010.

Esta región del noreste colindante con China, y plaza fuerte de las guerrillas Kokang de origen chino y la de la tribu Wa, es el último foco de la rebelión que resurgió el pasado julio en la zona este Birmania y fronteriza con Tailandia.

Tras una semana de tensión provocada por la llegada de una avanzadilla compuesta por un centenar de soldados a los que se unieron otro millar de efectivos del Ejército, en Lao Kai se han producido los primeros combates entre las tropas birmanas y la guerrilla Kokang, cuya nombre oficial es Ejército de la Alianza Nacional Democrática de Myanmar, que de facto gobierna la región.

Los combatientes Kokang apoyados por aliados de la guerrilla Mong La, que lidera el narcotraficante de origen chino Li Mingxian, y por el llamado Ejército del Estado Unido Wa, rompieron ayer jueves el alto el fuego pactado hace más de dos décadas con el Gobierno birmano, y atacaron a sus soldados en al menos tres lugares de la región, según diversas versiones de residentes.

En un comunicado, la guerrilla Kokang, que preside el también narcotraficante Peng Jiasheng y está integrada por unos dos mil combatientes bien armados, indicó que sus fuerzas se habían apoderado de un acuartelamiento del Ejército, e instó a la Junta Militar que retire a sus tropas.

Los combates en Lao Kai y en las proximidades de la ciudad de Kunglon, en el montañoso Estado Shan, siguen a los librados la pasada semana en áreas del norte de Birmania cuando la guerrilla la etnia Kachin, rompió también el alto el fuego establecido en 1991 con el Gobierno, tras rechazar su orden de deponer las armas y formar un partido político.

Estos enfrentamientos han puesto en peligro los acuerdos de alto el fuego alcanzados hace más de dos décadas por el Gobierno central de Birmania con cerca de una docena de organizaciones étnicas que cuentan con guerrillas bien provistas de armamento y con experiencia militar.

"Si las tropas gubernamentales continúan enviando refuerzos a estas áreas, se producirá un baño de sangre", dijo Aung Kyaw Zaw, ex oficial de las fuerzas del Partido Comunista de Birmania, cuya disolución, hace dos décadas, llevó a que sus miembros se alistaran en las guerrillas.

Estos grupos armados de las minorías étnicas, y sobretodo el Ejército del Estado Unido Wa, que dispone de unos 20.000 guerrilleros, controlan áreas de la frontera y lucrativos negocios como el de los casinos, madera de teca, jade, gemas, y en casos, el del tráfico de heroína y metanfetaminas.

Las primeras señales de la movilización de tropas en las zonas del norte y este de Birmania dominadas por los grupos armados, llegaron en julio cuando las tropas birmanas aumentaron sus ataques a las guerrillas de las tribus karen y shan, que desde hace más de medio siglo empuñan las armas para conseguir la autonomía o independencia de los territorios fronterizos con Tailandia.

Según el Comité Internacional de Rescate y otras organizaciones comprometidas con las ayuda humanitaria, al menos 4.000 civiles han huido de Birmania para refugiarse en Tailandia, y por el otro frente, más de 10.000 personas han cruzado la frontera con China.

El Frente para la Paz y Democracia, alianza formada por cuatro tribus, denunció esta semana que la movilización del Ejército birmano persigue el desarme de los grupos étnicos y obligar a sus líderes a formar partidos políticos que concurran a las elecciones legislativas que la Junta Militar planea celebrar en 2010.

La Junta Militar que gobierna Birmania mantiene que el desarme y la creación de partidos contribuirá a unir el país bajo un sistema democrático, pero los grupos étnicos temen que se trata de una estrategia que persigue su dominación por parte de la mayoría de origen birmano.

En un intento de apaciguar la situación, Birmania ha pedido ayuda al Gobierno de la vecina Tailandia para negociar con las etnias que se han levantado en armas, señaló el ministro tailandés de Asuntos Exteriores, Kasit Pironya.